
Así, ayer se pudo aprender que la legión romana era un ejército atípico, formado no sólo por guerreros sino también por especialistas en diversas actividades, canteros, carpinteros, albañiles... que después de conquistar un territorio, se quedaban para romanizarlo. Que sólo los ciudadanos del Imperio podían formar parte de él, que al ejército se iba por un periodo de 25 años, que la estatura mínima para entrar era de 1,70 metros, que ciudades como Zaragoza, Mérida y Lugo fueron construidas por legionarios, y otras muchas cosas.
Legio IIII Macedónica
A Los Fueros vino un contubernio -la unidad mínima de la legión romana, formada por ocho hombres- de la 'Legio IIII Macedónica' para pasar instrucción. Después simularon un combate. Todo muy realista y detallado. Tanto las tácticas empleadas como el vestuario y el armamento se basan en las descritas por los historiadores y reproducen «con calidad arqueológica» las piezas halladas en yacimientos arqueológicos.
Sobre las siete de la tarde llegó el turno de los gladiadores, unos luchadores que peleaban entre sí o contra animales en los juegos públicos de la antigua Roma. La teoria más aceptada sobre el origen de este vocablo es que deriva de la palabra Gladius, la espada que utilizaban.
En primer lugar describieron minuciosamente cómo eran las escuelas de gladiadores, su entrenamiento y los tipos de lucha que realizaban. Después se hizo un recuento de los diversos tipos de gladiadores y los elementos que formaban su equipo. El colofón del espectáculo fue la 'munera gladiatoria', las luchas de gladiadores, sin duda la parte más esperada por el público, que, como en el circo romano, tuvo la oportunidad de decidir sobre la vida de los perdedores de cada combate.









