La broma pesada en la que se ha convertido la meteorología deja pocas alternativas de ocio, salvo, quizá, la de navegar por la red, que, como Tarragona, parece tener más de un Tiburón; y es que en verano dos millones y medio de espanol@s cometen ciberadulterio mientras su pareja disfruta de sus vacaciones, demostrando que tirarse a la bartola tiene diferentes acepciones según a quien se pregunte.
No sorprende que cada tres minutos se rompa un matrimonio ni que para 2010 se calcule un divorcio por enlace; el adulterio puede ser una razón, aunque no la única que se me ocurre si atendemos a un reciente estudio, según el cual, «la evolución ha hecho que las mujeres se orienten mejor que los varones en el supermercado»; es lo que tiene hacer siempre las cosas, que al final uno se especializa.
Y así, según otro informe, una de cada tres mujeres se siente quemada en su puesto de trabajo por su falta de autonomía, sus peores condiciones contractuales y un menor control sobre su trabajo que los hombres, quienes, a su vez, pierden el control del carrito de la compra; al final todo encaja.
La evolucion prevé la atrofia de todo miembro que no se use regularmente; evitaremos, pues, entrar en otras estadísticas.









