
EL PROGRAMA
Es difícil calcular la cantidad de morcillas que se consumen en Llodio en una jornada como la de ayer, pero se estima, que en torno a los diez mil kilos. Los bares las ofrecen en pinchos, y los txokos las preparan para sus socios. En la calle se pueden degustar en la misma plaza de Abastos o en Zumalakarregi. Hasta en las lonjas de los adolescentes se pueden encontrar.
La jornada ofreció, por primera vez en varios días, un día soleado a ratos y, sobre todo, seco. Los primeros beneficiados fueron los asistentes al concierto de los vallisoletanos Celtas Cortos, el viernes por la noche, que estuvo abarrotado de un público entregado.
La climatología permitió que los aficionados a los toros pudieran respirar tranquilos, porque hasta el viernes habían visto peligrar las celebraciones de los festejos taurinos. Por la mañana sólo se celebró el encierro de mayores. El de los más jóvenes se suspendió por la lluvia. Durante las vaquillas se vivieron momentos de emoción, cuando dos animales, uno de ellos sin un cuerno, se colaron hasta en cuatro ocasiones por los burladeros y recorrieron el interior de la barrera. A pesar de todo, no hubo que lamentar incidentes, salvo algunos golpes y resbalones.
Alarde de txistularis
Uno de los actos más seguidos de la mañana fue el alarde de txistularis, que este año cumplía su vigésima octava edición. Medio centenar de músicos procedentes de Orduña, Amurrio, Llodio, Barakaldo, Legutiano y Vitoria participaron en la exhibición. La actuación contó con la participación de un quinteto de metal con músicos de Llodio y Orduña, la actuación de los Arlotes, que cantaron algunas de las canciones del repertorio, y del grupo Aiala Dantza Taldea.
Por la tarde se celebró la segunda corrida del Certamen Internacional Capote de Oro y se entregaron los premios del concurso de pancartas convocado por las peñas que ha cosechado un enorme éxito durante las fiestas.









