
ALGUNAS CIFRAS
El brote de mildiu, controlado por completo en estos momentos, y la lenta fecundación de la flor explican lo que ha pasado en las vides, aunque el guión de la vendimia, tanto en calidad como en cantidad, está todavía por escribir. En la segunda quincena de julio ya se había acabado con la plaga de mildiu que en otras épocas con tratamientos menos efectivos hubiera provocado una verdadera hecatombe.
«Manda septiembre», sentencia Fernando Remírez de Ganuza, que no deja de mirar al cielo cada día, en un sector que depende mucho del clima. El viticultor y bodeguero de Samaniego reconoce haber pasado miedo durante un extraño ciclo de la uva. Pero tras superar el ataque de los hongos «todo va a depender del mes y medio que falta aún para la recolección. Si el verano es normal en temperatura y lluvia será una gran cosecha», vaticina un optimista Remírez de Ganuza, al que no le importa retrasar la vendimia. «Llevamos seis años con adelantos y este toca volver a lo que hemos conocido siempre, de toda la vida. Esperar hasta bien entrado octubre. Lo importante es que siga sana como hasta ahora», señala.
María José Aparicio, ingeniera agrónoma de la bodega Luis Cañas, coincide a grandes rasgos con Ganuza. «Hay mucho racimo de segunda brotación que no madurará y deberá ser eliminado. Este frío nos obliga a estar muy pendientes del oidio, otro hongo peligroso y las zonas bajas de la Rioja Alavesa presentan esta vez un mejor fruto y más cantidad. Hay que esperar a ver lo que ocurre en septiembre. Este año más que nunca. Que llueva un poco y que las temperaturas oscilen entre 20 y 25 grados», asegura la ingeniera y responsable de campo de la bodega.
Por su parte, el viticultor de Lanciego y portavoz de la UAGA, Eduardo Pérez de Azpillaga, clama agua al cielo. «Llevamos dos meses sin lluvia. La vid necesita entre 15 y 20 litros de agua. Todavía es pronto para decir cómo será la vendimia en calidad y cantidad. Esto puede sufrir un vuelco de la noche a la mañana. Si llueve 80 litros, por ejemplo, la uva puede engordar todavía. Pero ya contamos con una menor cantidad», señala el sindicalista.
Control para septiembre
Además, los elementos han castigado de forma general a todas las zonas. Según Pérez Azpillaga, si el mildiu fue más benévolo con las tierras más próximas al Ebro, la maduración de la flor ha sido más rápida. Y más lenta en las áreas más próximas a la sierra de Cantabria. «Por un lado u otro hemos recibido todos. Ha sido un año difícil», recalca.
El retraso en el ciclo de la uva es tan evidente que el Consejo Regulador, que iniciaba los controles de maduración en torno al 20 de agosto con el fin de contar con una primera aproximación a las fechas aconsejables de vendimia, ha decidido retrasarlos hasta el día 1. «Como no hace calor y las temperaturas son bajas la uva madura más lentamente y necesita más tiempo», señala el portavoz del consejo Javier Pascual, que contradice a Pérez Azpillaga en torno a la necesidad de agua de la vid. «Hay quien se puede resentir, pero no es un problema generalizado. Estamos en los parámetros habituales de la Rioja, que rondan los 500 litros por metro cuadrado a lo largo del año».
p.gongora@diario-elcorreo.com









