
LOS DATOS
LOS DATOS
Álava puso en marcha en 1986 un programa piloto para evaluar las posibilidades de crear un sistema de telealarmas que conectasen los hogares de los ancianos con la central vasca de emergencias SOS Deiak. Aquella iniciativa, en la que participaron cinco voluntarios, dio paso más tarde a sendos planes del Ayuntamiento de Vitoria y de la Diputación en un intento por generalizar este servicio en este sector de la población.
Lo cierto es que en la actualidad, 2.500 alaveses con más de 65 años viven tranquilos gracias a la instalación de los dispositivos de teleasistencia en sus domicilios. Una cifra que se ha disparado en sólo dos años. Son, de hecho, 1.000 beneficiarios más que en 2005, un 70% más.
El crecimiento de usuarios -cerca del 80% son mujeres- ha sido constante desde la puesta en marcha de los programas, si bien en 2007 el incremento ha sido «mucho mayor», según reconoció a EL CORREO un portavoz municipal. En concreto, el Consistorio vitoriano ha registrado 299 altas en los siete primeros meses de este año. «El ejercicio anterior cerramos con 231 usuarios nuevos», detalló.
Manos libres
Este sistema ha servido de gran ayuda a los ancianos que prefieren vivir en sus propias casas antes que ingresar en una residencia. Los dispositivos de telealarma se han mostrado «muy útiles» a la hora de cubrir situaciones de emergencia. Basta con pulsar un botón -dispone de dos mecanismos, uno fijo asociado al teléfono y otro portátil constituido por un medallón- para conectarse de manera inmediata con el número de emergencias 112.
Los mayores pueden, de esta forma, contactar a través de un manos libres con los sanitarios de SOS Deiak, que disponen del historial clínico de los usuarios para actuar con la máxima rapidez. En la central de emergencias existe, además, información sobre qué personas del entorno de los ancianos cuentan con llaves para poder entrar en los domicilios si la situación requiere su intervención directa.
En la mayoría de las ocasiones, sin embargo, las llamadas no responden a una solicitud de socorro, sino al deseo de los mayores de entablar una conversación con alguien para sobrellevar su soledad. No en vano, cerca del 75% de los hogares que cuentan con un dispositivo de telealarma están ocupados por una sola persona. Además, cuatro de cada cinco beneficiarios supera los 80 años de edad.
El Ayuntamiento completa el servicio con un seguimiento de los ancianos. Se trata de detectar «cambios» en su situación personal que aconsejen reorientarlos hacia otros programas que ayuden a las personas mayores a mantenerse en su hogar con «mayor calidad de vida».
En concreto, el servicio municipal de Ayuda a Domicilio incluye los programas de trabajadores familiares, que ayudan en la limpieza de las casas y las compras, y de suministro de comida elaborada. Cruz Roja también atiende a las personas que puedan necesitar ayuda en caso de caídas en su domicilio.









