La mascota de cartón piedra de las fiestas, Roketxu, no se quemó. Y no volverá a sentir el calor del fuego porque el acto ha recuperado este año su formato tradicional. La despedida de los 'Sanroques' se saldó con la quema de un muñeco de peluche, de la misma manera que se había hecho en los últimos años antes de que se introdujeran nuevos formatos. «La quema del perro nos ha dado problemas en los últimos años», explicó el alcalde de Llodio, Jon Karla Menoyo.
En 2005, el Ayuntamiento encargó una falla que incluía el puente romano y la figura del perro, pero a la hora de la quema, que se realizó en Zumalakarregi, la hoguera que se preparó fue enorme, el público se asustó y muchos salieron corriendo del escenario. El año pasado, en cambio, la quema de la mascota fue muy problemática porque el muñeco no terminaba de arder a pesar de los intentos de las peñas.