
La pareja, identificada él con las siglas M.I y ella como C.C., reside en la localidad guipuzcoana de Orio desde hace un par de años. Los tres fueron sorprendidos por los terroristas a las ocho de la mañana del viernes. Cinco encapuchados les asaltaron cuando se encontraban en un 'camping-car' en la localidad de Messanges, en la costa de Las Landas, donde disfrutaban de sus últimos días de descanso antes de emprender el viaje de regreso a su domicilio. En un primer momento, los activistas no les dieron cuenta de sus intenciones, aunque horas después les confesaron ser miembros de la organización armada, según explicaron ellos mismos en las declaraciones que realizaron primero en la comisaría de Tartas y, por la tarde, ante la Policía Judicial de Burdeos.
Los dueños de la 'Mercedes Vito', que habían preparado el automóvil para poder dormir con colchones en su interior, explicaron cómo dos de los terroristas se llevaron la furgoneta, mientras otros tres etarras les mantuvieron cautivos para evitar que denunciaran el robo.
De vacaciones
Juntos pasaron los tres siguientes días a bordo de una 'Renault Scenic' que estuvo constantemente en movimiento. Siempre por carreteras secundarias y por zonas poco transitadas, los etarras les hicieron pernoctar en lugares boscosos, cada noche en uno diferente para evitar que fueran descubiertos o que alguien sospechara de ellos.
Según su propio relato, en una de las ocasiones durmieron en el interior de una casa, aunque les mantuvieron encadenados para que no pudieran escapar de ninguna forma. La pareja dijo a las fuerzas de Seguridad galas haber recibido un trato correcto por parte de los terroristas, aunque permanecieron con la cabeza tapada todo el tiempo.
El matrimonio guipuzcoano llevaba casi un mes fuera de su domicilio, por lo que su familia no se extrañó de no tener noticias de ellos en los últimos días. Los vecinos de su vivienda en Orio explicaron, además, que la pareja y su hijo llevan una vida discreta, y son poco conocidos entre el resto de residentes del inmueble. Una vecina aseguraba ayer que del hombre sólo sabe que «va a menudo a hacer surf».
Las sospechas de que algo raro podía estar ocurriendo se desataron entre el vecindario en la medianoche del domingo cuando varios agentes de la Guardia Civil se personaron en el portal para preguntar por el matrimonio y su furgoneta. No estaban y nada se sabía de ellos. Para esta familia aún quedaban varias horas de angustia hasta su liberación ayer a las 5.55 horas, cuando los terroristas les indicaron el camino a seguir hasta llegar a la población más cercana.







