
ALGUNOS DATOS
«Hemos estado por debajo del 60% de ocupación, cuando otros años hemos alcanzado el 70%, lo que supone un descenso brutal, una auténtica espantada», corrobora Miguel Ángel Jofre, director del hotel Ciudad de Vitoria. Parecidas cifras barajan desde el Barceló: «El año pasado estábamos al 85% de media. Pero este verano, tras las fiestas, se ha notado el bajón», admite uno de sus responsables. Tres semanas de «sequía» que numerosos negocios empiezan sólo ahora a remontar «gracias al Azkena Rock, las convenciones de empresas y los equipos de fútbol», apuntan desde el Gran Hotel Lakua.
Tampoco rebosan optimismo en los agroturismos alaveses. Ya en julio experimentaron un «ligero» descenso, que se ha intensificado en agosto, con una ocupación aproximada del 50% frente al 64% de hace un año. «No sólo las reservas, también las peticiones han bajado. La gente pide menos noches y pregunta mucho los precios», revela Idoia Ezkurdia, de la asociación Nekazalturismo, que agrupa a 55 establecimientos alaveses.
Terrazas vacías
Para Eduardo San Emeterio, responsable del camping de Angosto, la procedencia de sus clientes y el número de rechazos son síntomas significativos. «Nosotros estamos llenos porque somos pequeños y los clientes fieles, pero en 2006 tuvimos que denegar la estancia a mucha gente de toda España y este año las llamadas de zonas como Madrid o Barcelona se han reducido a la mitad».
Si en su opinión la culpable es la «situación política», el frío y la lluvia han «destrozado» el agosto a muchos bares y cafeterías de la ciudad. «Mal tiempo y terrazas vacías» es un binomio indisoluble para el responsable del café Moderno. «Este mes hemos estado a la mitad», añade Álex, camarero del Victoria. Se pregunte donde se pregunte la respuesta es similar en la mayoría de las barras del centro. «Esto se ha quedado desierto de turistas tras La Blanca. Nos sigue faltando La Concha», dice un camarero del Sagartoki.
Demandan cultura
La nota positiva la aporta la Oficina de Turismo de Vitoria, la única que valora de forma «positiva» la afluencia de visitantes. «Ha habido un pequeño incremento» de gente en busca de visitas guiadas y temas culturales, asegura una de las empleadas.
La explicación para entender esta aparente contradicción la da Elisabeth Ochoa de Eribe, directora de la empresa Guías Artea. «Muchas veces el turista que viene a Vitoria es más un visitante de paso, por unas horas o un día, que se trae incluso la comida y hace poco gasto». Como el resto, recalca que 2006 «fue muy bueno, se salió de la progresión habitual. En cambio este año, sin ser excelente, ha sido positivo».









