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DEPORTES GUIPÚZCOA
El derbi insólito
El primer partido de Liga que enfrenta al Eibar y a la Real se vive con una mezcla de expectación, morbo y extrañeza en la villa armera y una evidente incomodidad en San Sebastián
01.09.07 -
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El derbi insólito
GRAN AMBIENTE. Las hinchadas del Eibar y la Real Sociedad competirán hoy en pasión y decibelios en las gradas del campo de Ipurúa, que no se llenará para este derbi. / EL CORREO
Ipurúa acogerá esta tarde un partido inédito e insólito, un derbi vasco en el que nadie pensó seriamente hasta que, hace unos meses, la Real comenzó a despeñarse hacia la Segunda y el Eibar mostró sus espolones de gallo en la Segunda B. Lo cierto es que sobre un hipotético duelo liguero entre el Eibar y la Real apenas habían llegado a fantasear alguna vez los hinchas del club armero que también lo son del Athletic, pero el resto de aficionados eibarreses y guipuzcoanos nunca lo contempló como una posibilidad.

En la temporada 2004-2005, eso sí, llegaron a soñar con que ese derbi guipuzcoano nunca visto se disputase con ambos equipos en Primera, ya que el Eibar de Mendilibar estuvo muy cerca del ascenso. Sin embargo, lo de verse las caras en la 'categoría de plata' estaba descartado. Nadie quería imaginarlo. «Esto es como un Athletic-Barakaldo. El club grande de la provincia jugando contra un club convenido al que le cede futbolistas. Ahí está David Zurutuza, por ejemplo, que no va a poder jugar porque está cedido. No sé. Es algo raro. No es natural», explica un aficionado donostiarra, uno de los muchos que no tiene ninguna intención de acercarse hoy a Ipurúa. «Para pasarlo mal, ¿para qué vas a ir?», pregunta.

El partido llega de sopetón y tiene esa atmósfera confusa de lo inesperado. No parece real y genera sentimientos contradictorios. De ahí que la directiva del Eibar haya querido darle picante con un extraño cartel anunciador que, ante todo, ha provocado perplejidad. La imagen de un futbolista azulgrana con un revólver a la espalda, imitando la imagen de Clint Eastwood en el cartel anunciador de su película 'Sin perdón', ha tenido interpretaciones diversas. Desde quienes lo han visto como un detalle de muy mal gusto -no ha sentado muy bien que se diga en San Sebastián ni en los círculos realistas- hasta quienes recuerdan que Eibar es la ciudad armera y creen que se trata de una broma sin mayor trascendencia. También la frase que se lee en la parte superior del anuncio -«El fútbol en directo en Ipurúa es otra historia»-, admite distintas interpretaciones. En realidad, con ese mensaje la directiva de Barriuso sólo intenta llamar la atención y que la gente acuda al campo en lugar de ver los partidos por televisión. Este cartel forma parte de una campaña de publicidad que ha puesto en marcha el Eibar para intentar que los aficionados asistan a presenciar los partidos de Ipurúa.

Adaptación al medio

Detrás de esta actitud desafiante se escondería una curiosa sensación de superioridad por parte del Eibar de cara al derbi; una sensación que no se explica en base a argumentos deportivos -la Real tiene mejor plantilla- sino a una cuestión de adaptación al medio. La Real no está en su hábitat. El Eibar, en cambio, sí. El gran orgullo del club eibarrés, de hecho, es haberse convertido en el paradigma de la Segunda, de ese fútbol bravo que se juega con camisetas en las que la publicidad no la pone una multinacional japonesa sino Hierros Servando Fernández, un fútbol sin miramientos que se disputa en la zanja de campos duros y humildes como Ipurúa, donde el anfitrión te recibe mirando el filo de su navaja al trasluz.

«Lo más probable es que caigamos. Para ganar en Ipurúa hay que tener las cosas muy claras y nosotros todavía tenemos la mente en la pasada temporada, en la Primera División. Se vio el otro día contra el Castellón. Que el mejor del partido fuera el lateral derecho que había subido del Sanse lo dice todo. Estamos en la segunda jornada. Esto ha llegado de repente y todavía tenemos que asimilarlo. Para mí, si te soy sincero, es muy duro tener que ver a la Real en el pueblo», reconoce Txus de Andrés, presidente de la peña Eibarko Errealazaleak.

De Andrés no tiene previsto asistir al partido, que tiene algo de doloroso y humillante para la afición txuriurdin. Ni él ni la inmensa mayoría de los miembros de esta peña realista que es fija en Anoeta acudirán a Ipurúa, donde casi todos los realistas presentes procederán de San Sebastián y alrededores. Los precios de las entradas -60 euros los fondos y 70 los laterales- han acabado de disuadir a estos eibarreses que no tienen ninguna duda sobre el resultado que desean en el derbi. «De los 73 que somos en la peña sólo 2 quieren que gane el Eibar. Los demás queremos que gane la Real, aunque nuestro segundo equipo sea el Eibar», explica.

El caso de los Albistegi

El derbi ha provocado un dilema sentimental en muchos eibarreses, acostumbrados a la doble militancia en el Eibar y la Real, y abocados, por tanto, a decantarse por uno u otro al menos durante noventa minutos. Un caso extremo es el de la familia Albistegi, que estos días anda con el corazón 'partío'. Y no es de extrañar. Antes de retirarse del fútbol a los 29 años, Alberto Albistegi padre fue jugador del Eibar, de la Real y de Osasuna. Uno de sus hijos, Alberto, militó también en el Eibar y la Real, además de hacerlo en el Deportivo, donde se consagró. Otro hijo de Alberto Albistegi, Germán, fue portero del Eibar y tiene a su vez un hijo, Alex, que milita actualmente en la Real B tras hacerlo con anterioridad en el filial del Eibar.

Aunque todavía no se le ha pasado el disgusto del descenso del conjunto donostiarra, Alberto Albistegi padre quiere que el choque se lo lleve el equipo del pueblo. Eso sí, no las tiene todas consigo. «Es verdad que los jugadores del Eibar están más acostumbrados a la categoría y que luchan hasta echar la papilla, pero pienso que la Real es superior. Si juega un poquito, ganará, porque el Eibar, aparte de dar patadones y luchar, tampoco hace gran cosa», comenta. Su hijo Germán alberga más dudas sobre la superioridad txuriurdin a estas alturas incipientes de la temporada. «Ganar en Ipurúa es complicado y a la Real le veo con las ideas muy poco claras. Les falta mucho trabajo por hacer. El equipo no está hecho. Coleman y los jugadores necesitan tiempo», advierte el ex-portero del Eibar, que prefiere no decantar sus deseos por ninguno de los dos equipos. «Como yo siempre quiero que ganen los dos, pues que empatasen», dice.

Hermandad en Ipurúa

A pesar del morbo y la expectación que se han ido cuajando poco a poco durante la semana, a medida que se acercaba el duelo, el viejo Ipurúa no se llenará, pero se da por seguro un gran ambiente de fiesta y hermandad en las gradas. Nadie espera lo contrario. Y es que no hay razones para ello. Desde luego, no lo espera Gaizka Garitano, que regresa de blanquiazul al campo en el que fue el caporal durante cinco años. «Seguro que hay un bonito ambiente de fútbol. La verdad es que el partido se te hace un poco raro porque nunca se ha dado la circunstancia de que la Real y el Eibar jueguen en la misma categoría. La Real era siempre la referencia, el equipo grande. Pero el fútbol tiene estas cosas y nosotros lo que debemos hacer es olvidarnos de ellas y pensar sólo en ganar. Después de perder contra el Castellón, la verdad es que vamos a Eibar con mucha necesidad», reconoce el futbolista de Derio.

El termómetro del ambiente en Ipurúa suele ponerlo la peña Eskozia la Brava, cuyos miembros se preparan para disfrutar de un día grande. «No vamos a hacer sangre. Vamos a animar a nuestro equipo, que es el Eibar. Para nosotros, después de una temporada (2006-07) en Segunda B, es un subidón muy grande tener la oportunidad de jugar contra la Real. Ya sólo nos quedan el Real Madrid, el Barcelona y el Athletic», bromea Aitor Muniozguren, presidente de esta original agrupación de hinchas, que lamenta la fecha en la que ha caído este derbi inédito. «Es una pena que haya tocado tan pronto, con mucha gente regresando de las vacaciones. No hemos tenido tiempo de prepararnos. Seguro que será más bonito el partido de Anoeta. Allí iremos por tierra, mar y aire», adelanta.
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