
EL PERSONAJE
EL PERSONAJE
Vitoriano de la Zapa, algo así como un atributo de calidad para la gente de su generación, Pedro Mari se enreda a gusto en todo lo que puede, generalmente relacionado con Vitoria y Álava. «Las defiendo, claro. He nacido aquí y me debo a ellas». Su hiperactividad y tendencia a los lazos personales le han relacionado con mucha gente. Pero basta oírle mencionar a amigos como Javier Cameno, «de Los Arquillos», o 'El Viejo' -«casi todos nos conocíamos por los apodos»- para entender su pedigrí.
Pedro Mari se abanica con un calendario de cartón para aliviar el calor tórrido de una tarde de agosto en Vitoria, 'rara avis' en este mes con trazos de otoño. Y repasa los charcos abundantes en los que se ha metido por decisión propia. «Soy un culo inquieto», resume en una de esas definiciones que a alguien le encajan como un guante.
Revive, por ejemplo, su amor por Gamarra, aquel parque pionero en verde y agua al que se atornillaba con la familia los fines de semana en jornadas estajanovistas, de nueve a nueve. Fue, con otro buen puñado de gente, uno de los promotores del descenso de Celedón en Gamarra. O rememora su participación en el quincuagésimo aniversario de aquellos chavales que ingresaban en el Seminario allá por los cincuenta. «Entonces empezábamos ochenta o noventa y no llegaban a cantar misa más de una docena». Él no lo hizo y Cameno, entre otros, tampoco.
Ahora, buena parte de su tiempo, una tres horitas diarias, lo dedica a la Asociación de Donantes de Sangre. Pedro Mari ya ha superado el listón de las 110 extracciones altruistas, pero su orgullo es colectivo. «Álava es líder en Europa por donaciones teniendo en cuenta a la población. Somos unos 25.000, el 72 por mil de los habitantes de la provincia».
Está enfrascado en colaborar con la actual junta directiva de la asociación y pretende virar la vista hacia los jóvenes. «En la mayoría de los actos que organizamos es raro ver gente menor de cuarenta años». Por eso se le ocurrió la idea de formar un equipo de fútbol formado por donantes. «Sólo se presentaron doce y lo hemos tenido que dejar, de momento». Porque 'amenaza' con retomar la idea.
Se enlaza
El protagonista también respondió en su día a la llamada de Guías Artea. La empresa que organiza visitas por la capital alavesa quiso reclutar a vitorianos que tuviesen asuntos que aportar sobre la ciudad. «En realidad fui más para escuchar que para hablar». O colabora con la Semana Coral Internacional de su amigo Cameno porque aúna dos vertientes que le interesan, «conocer gente y pueblos».
Pedro Mari se levanta a las ocho, se toma el cafelito en un bar mientras hojea el Marca y a las nueve ya está en la sede de los donantes de sangre. A mediodía hace sus recaditos o pasea, come y desmenuza la sección de Enlace de EL CORREO. Es uno de sus más devotos colaboradores. «Me gusta ese concepto de participación y me he ido picando». Contesta a la pregunta diaria, participa en el mosaico, incluye convocatorias para que corra la voz, comenta libros y películas o critica cosas que no le gustan.
De las últimas, la retransmisión del Chupinazo en ETB. «Luego ya se vio la comparación con Bilbao. Una vez más fuimos 'ninguneados'». Lo lamenta este culo inquieto que saca un par de horitas cada tarde para estar con sus nietos trillizos.









