Además, indicó en una nota que «la retransmisión de ese partido por Mediapro-La Sexta, junto con la emisión el pasado sábado del Zaragoza-Racing en directo y el Levante-Murcia en diferido, supone una escalada de gravísimas consecuencias en el conflicto» con Mediapro, uno de los accionistas de referencia de La Sexta. El recrudecimiento de la guerra entre cadenas ha llevado a la Liga de Fútbol Profesional (LFP) a anunciar una reunión de su comisión delegada para este jueves, donde se estudiará la situación.
Inicio turbulento
Audiovisual Sport presentó una demanda contra Mediapro por incumplir el contrato suscrito el 24 de julio de 2006, mediante el cual Mediapro cedía los derechos de explotación a AVS en pago por visión de los clubes sobre los que tiene derechos y Mediapro comercializaría el partido en abierto los sábados y en el mercado internacional.
Días después, AVS amplió su demanda y exigió una sanción de 200 millones de euros. La ampliación de la demanda se debió a las irregularidades de la primera jornada de liga, con la transmisión de un encuentro que debía ofrecer Audiovisual Sport en pago por visión, el Murcia-Zaragoza, que fue emitido por La Sexta en diferido y en abierto el sábado, así como el encuentro Valencia-Villarreal, que La Sexta televisó el domingo a las 21.00 horas.











