
Los portavoces ecologistas reclamaron al Consistorio vitoriano que «dé marcha atrás» a esta idea para que los felinos regresen a sus colonias de origen. En este sentido, representantes de la Asociación para un Trato Ético de los Animales, del Grupo Alavés para la Defensa y el Estudio de la Naturaleza, del Grupo Ecologista Gaia, de Ekologistak Martxan y de la Asociación de Amigos de los Gatos de Álava piden «un plan de gestión municipal para atender a los gatos allí donde estén».
Además, los miembros de los colectivos proteccionistas pretenden «un cambio radical de la política del Ayuntamiento en la protección de los animales». En este sentido, creen que el asunto debe salir de las competencias del Departamento municipal de Sanidad y Consumo (Demsac) y formar un foro de debate que incluya a representantes de la Corporación y a grupos ecologistas.
Estudio científico
Los portavoces proteccionistas se muestran muy críticos con el Ayuntamiento tras la reunión mantenida el pasado 30 de julio, a la que asistieron junto «a sólo una de las cinco asociaciones de vecinos que trabajan en el Casco Viejo». Barrenkale es, precisamente, la que se muestra partidaria del refugio para gatos en la nevera. Los ecologistas critican «la falta de fiabilidad estadística de las denuncias por molestias de los gatos que se cursan a través del 010».
El concejal de Asuntos Sociales, Peio López de Munain, declaró ayer a este periódico que se mantendrá la experiencia-piloto, a la espera de un informe científico encargado a «personas del ámbito universitario». «Después -añadió el edil socialista- tomaré una decisión que, posiblemente, no satisfaga a algunos».









