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HECHOS DEL PASADO ENERO
Piden 32 años de cárcel para los tres 'secuestradores exprés' de Bilbao
Dejaron maniatada y descalza en un monte a una chica tras sacar 600 euros con su tarjeta e intentaron raptar a otra
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Piden 32 años de cárcel para los tres 'secuestradores exprés' de Bilbao
Policías tomas huellas del coche de una víctima. / LUIS CALABOR
Los presuntos autores de los 'secuestros exprés' de Bilbao, que el pasado enero conmocionaron a la ciudad, están a punto de sentarse en el banquillo de los acusados para ser juzgados en la Audiencia provincial vizcaína. La primera víctima fue abandonada descalza, maniatada y en blusa en una gélida noche invernal en el monte Kobetas, donde la encontró un policía municipal tiritando y «presa del pánico». A la semana siguiente, intentaron repetir el rapto, pero la chica se resistió, huyó y sólo pudieron robarle el coche y algunas propiedades. La Policía Municipal de Bilbao capturó a los sospechosos unos días después cuando seguían a otra mujer.

La Fiscalía pide un total de 32 años de cárcel para los tres jóvenes acusados de detención ilegal, robo con violencia, lesiones psíquicas y robo de uso de vehículo a motor. El Ministerio público solicita 16 años de prisión para Harry J.G.L., de 24 años y natural de Ecuador, único implicado que estuvo presente en los dos casos; 11 años de cárcel para Daniel A.S.C., de 20 años y nacionalidad colombiana, alias 'Junior', soldado de profesión; y otros cinco años para su hermano Danilo S.C., de 27 años, que sólo participó en el asalto a la segunda víctima. Se enfrentan a las graves acusaciones de los delitos de robo con violencia, detención ilegal, lesiones psíquicas y robo de uso de vehículo a motor.

En las calificaciones provisionales, a las que ha tenido acceso este periódico, la fiscal solicita que una vez que hayan cumplido las tres cuartas partes de la condena o cuando accedan al tercer grado, los jóvenes sean expulsados a sus países de origen por un período de diez años o hasta que prescriban los delitos. Por su parte, las defensas niegan los hechos, alegan toxicomanías y adicción al alcohol y, en el caso de Danilo, reclama la atenuante de «arrepentimiento espontáneo», ya que el joven se presentó de forma voluntaria en la comisaría de la Policía Municipal de Garellano para interesarse por su hermano.

El primer asalto se produjo el 7 de enero en el barrio de Basurto alrededor de las siete menos diez de la tarde, cuando una joven descargaba las maletas a su regreso de las vacaciones navideñas en un parking debajo de la autopista. Según el relato de hechos de la Fiscalía, 'Junior' y Harry se acercaron a la víctima por la espalda. El segundo «le tapó la boca y la obligó, utilizando la fuerza física, a introducirse» en su propio coche. Se sentó con ella en el asiento trasero, le sujetó la cabeza entre las piernas y le conminó a que no le mirara a la cara. Mientras su cómplice arrancaba el coche, Harry sonsacó con amenazas el número clave de la tarjeta de crédito que la joven llevaba en el bolso que le había robado.

Entonces, se dirigieron al barrio de Zorroza y detuvieron el coche en el primer cajero que encontraron. Extrajeron el límite máximo de la tarjeta, que la titular había tomado la precaución de fijar en 600 euros para evitar que le vaciaran la cuenta. Una vez que se habían hecho con el botín, le quitaron dos anillos y un reloj, y con los cordones de las zapatillas le ataron las manos a la espalda para que no pudiera buscar ayuda. Esa misma noche, los secuestradores se deshicieron del turismo robado en la calle Lezeaga, donde fue localizado por la Policía. La joven retenida sufrió un trastorno por estrés postraumático.

«Le tapó los ojos»

Seis días después, a las once y cuarto de la noche del 13 de enero, Harry y Danilo, hermano de su primer cómplice, que se encontraba en el cuartel de Mungia donde estaba destinado, planearon otro asalto. Eligieron como víctima a una joven que estaba intentando aparcar su coche en la calle Jardín Txikerra, en la zona de Amezola. Según los hechos descritos por el Ministerio público, de nuevo, Harry se aproximó a la chica y le exigió las llaves del coche exhibiéndole una navaja. «Le tapó los ojos, la empujó hacia el interior del vehículo» y le ordenó que le entregara la cartera y una alianza. La muchacha «logró zafarse» y «salir huyendo», detalla el fiscal, mientras los dos asaltantes se apoderaron del coche, que apareció luego en la calle Villarías.

La defensa del principal acusado, Harry J.G.L., para quien el fiscal solicita 16 años de cárcel, sostiene que su cliente no participó en los hechos porque en aquella época era «adicto a la cocaína y al alcohol», y pide que le pongan en libertad provisional. La misma estrategia emplea el abogado de Danilo, también consumidor de todo tipo de sustancias. Empadronado en Balmaseda y padre de una niña de 21 meses, también se encuentra en la actualidad en la cárcel por esta causa. Su hermano Daniel, militar, sostiene que el día de los hechos estaba «borracho» y que desconocía que el coche que condujo era robado. Reclama la libre absolución.
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