No será la única novedad. El alcalde abogó por favorecer aún más a las personas mayores de 27 años, incorporando más viviendas a los cupos para solicitantes de este rango de edad, de forma que tengan más posibilidades de ser agraciados con un piso social. En el sorteo de ayer tenían reservado el 70% de las casas en liza.
Convencido de que este colectivo se encuentra «objetivamente» en una situación de mayor necesidad que otros, se mostró persuadido de que el resto de formaciones políticas apoyarán su iniciativa, tal como «contemplaban la mayoría en sus programas electorales».
El próximo sorteo se celebrará en la primera quincena de diciembre para que esta propuesta pueda ser debatida y aplicada para entonces. Una rifa que esperarán con muchas ganas los más de 6.700 vitorianos a los que ayer no sonrió la fortuna en el frontón Ogueta.
El alcalde aprovechó la presencia en la cita de Mendizorroza del nuevo viceconsejero vasco de Vivienda, Javier Burón, para trasladarle su intención de «colaborar» desde el Consistorio en las labores de inspección. El Ayuntamiento pondrá a disposición del Ejecutivo vasco herramientas, como los datos del padrón y consumos de agua, para facilitar la lucha contra el fraude. «Se trata de acabar con la percepción generalizada de que las trampas son algo habitual».
Emoción
Más de 200 personas siguieron el sorteo desde las gradas del frontón. Una cifra menor que en otras ocasiones, lo que no impidió que se viviesen momentos de gran emoción durante la rifa, que comenzó con diez minutos de retraso. «Todavía no me lo creo», decía entre lágrimas Zuriñe Mojuelo, una de las afortunadas que comenzará una nueva vida en Zabalgana dentro de poco más de dos años, si se cumplen los plazos previstos por la Alcaldía para la construcción de las viviendas.
Otros no tuvieron tanta suerte. «He venido por si le tocaba uno a mi hijo, pero nada. Lleva apuntado desde 1998», se quejaba Andrea Valencia. Tampoco faltaron las protestas. Miembros de la plataforma Elkartzen interrumpieron el acto con silbatos y pancartas para pedir «el fin de la especulación». Vecinos contrarios al plan de realojo de Errekaleor también llevaron sus reivindicaciones.









