
ESPAÑA 76 - GRECIA 58
Si hay derrotas que tienen un valor didáctico, desde luego el tropiezo contra Croacia fue el idóneo, porque los de 'Pepu' salieron ayer literalmente a por todas. Y eso que costó abrir el marcador. Lo hicieron los griegos con Diamantidis, el 'MVP' de la última 'Final Four', casi a los cuatro minutos de empezar el encuentro. Sin embargo, poco duró la alegría en las filas helenas. No había entrado aún Navarro, pero España puso su velocidad frente a la lentitud asesina del rival. La consecuencia, el primer parcial (8-0) a favor de los anfitriones.
Y por fin la noticia. La 'Bomba' Navarro se unió a la fiesta cuando el electrónico anunciaba un claro 10-2. Al poco de salir (min.6), una técnica inocente a Boroussis le permitió sumar 5 puntos de una tacada: los dos tiros libres y el estratosférico triple a continuación (19-11). Empezaba a dar la impresión de que se reeditaba la final del pasado Mundial de Japón. Reyes y Pau Gasol desquiciaban a Dikoudis y, especialmente, a Papadopoulos, el 'center' heleno por excelencia ante la baja de 'Baby Shaq', el inmenso Sofoklis Schortsianitis. Por el perímetro, Rudy Fernández también hacía de las suyas. De hecho, 'Pepu' Hernández dejó a los dos escoltas varios minutos en pista y la brecha empezó a aumentar.
Los 'golden boys' no sólo se aplicaban en ataque. La defensa sobre los tiradores helenos les hizo llevar los lanzamientos a posiciones forzadas, con pésimos porcentajes. Y ahí, ni Diamantidis, ni Spanoulis acertaron a abrir el cerrojo hispano. España inició la velocidad de crucero y las rotaciones, que en el choque contra los dálmatas no acabaron de funcionar, encajaron como un guante. Con lo que el primer acto acabó ya con un claro 23-15.
La dinámica no cambió en los siguientes minutos. El equipo siguió enchufado y de qué manera. Daba lo mismo quien estuviera en pista. 'Pepu' dio descanso a Calderón y en su lugar (Sergio Rodríguez también tendría después sus minutos) Carlos Cabezas le dio la misma consistencia al equipo. Rudy Fernández mantuvo sus buenas elecciones de tiro (llegó al descanso con 11 puntos y fue el máximo anotador del encuentro) y el estirón en el electrónico se consumó para acabar con un claro 45-24 a pesar del pero del rebote defensivo (17 por 24). De no serpor este lunar, el parcial podría haber sido de escándalo.
Volver a sonreir
¿Repetición de la final de Saitama? Incluso un poco mejor, en concreto, un puntito más que en aquella fantástica fecha. España volvía a disfrutar, a divertirse, reeditaba esas sensaciones que ha estado buscando 'Pepu' Hernández desde el primer día de preparación del torneo. Y lo hizo sencillamente con un partido perfecto, aunque eso sí, con guarismos bajos ante una Grecia aturdida, alejada de su hipotético nivel y con la sensación de querer guardar fuerzas para momentos más oportunos. La ventaja se consolidó en el tercer cuarto (56-39) y, pese a los últimos arreones del conjunto heleno, España firmó la paz consigo misma (mates incluidos de un gran Rudy y algún que otro 'alley hoop'), con los valores que la han hecho poderosa y con un partido a la altura de la grandeza del anfitrión.
Mañana, la Rusia de Andrei Kirilenko, que también ha demostrado su etiqueta de equipo a tener en cuenta. Será una nueva oportunidad de ver si la selección refuerza sus posiciones y no vuelve a tener el más mínimo despiste ante rivales ya de enjundia. Y, de nuevo, con todos los efectivos al completo.





