
-'Goma Milán' 'Nada que ver' o 'Blade Dylon', ¿a qué suena?
-Suena lejano, a cuando éramos jóvenes y no había canas. Son parte de los grupos de los que hemos formado parte y es algo que miras atrás y lo haces con cariño. Si antes algo te parecía fantástico, lo tiene que seguir siendo.
-¿Hay mucha diferencia entre lo de antes y ahora?
-Han cambiado los tiempos, la influencia, la carretera y eso hace que evolucione todo para bien.
-¿Cómo crean la Caja de Pandora?
-Nos conocíamos hace mucho tiempo y un amigo quería formar parte de un grupo juntos. Lo empezamos a montar pero sin ningún ánimo de que fuera algo comercial. Éramos cuatro amigos que nos lo pasábamos bien con la música y decidimos tocar versiones. Empezamos como el que no quiere la cosa grabando cuatro o cinco temas y después dimos con la persona adecuada y continuamos.
Mercado musical
-¿De dónde sale este nombre?
-Es que tenía una novia que se llamaba Pandora... (ríe). No, no es cierto. La verdad es que cuando empezamos todo eran pegas, el mercado musical ya estaba tocado y el local donde ensayábamos encima era muy pequeño. Imagina la batería, el bajo que te hacía tener el mástil en la cara, las dos guitarras, el teclado... Estábamos muy comprimidos y parecía la caja de Pandora. Por eso se quedó así.
-Muchos entendidos dicen que el gran parecido en la voz de Juan con El Último de la Fila les perjudica.
-Nunca fue algo buscado, pero no negamos que todos hemos sido fan de este grupo o de Manolo García. De todos modos, la gente siempre trata de buscarte parecidos cuando empiezas y eso en el fondo, en contra de molestarnos, nos enorgullece. Piensas: 'Ojalá'.
-Su paso por Gran Hermano, ¿les ha ayudado?
-La música flojea últimamente por todos los lados. Cuando yo era pequeño recuerdo que veía muchos programas de música, pero ahora hay muy pocos por no decir que ninguno. Tienes que buscar donde sea y el hecho de salir en Gran Hermano nos ha beneficiado y quien diga lo contrario miente. Yo estoy contento de haberlo hecho.
-Dicen que la diversión está garantizada en sus conciertos.
-Nuestro fuerte son los conciertos en directo porque hacemos que la gente participe. Lo que pretendemos es que cuando la gente salga del concierto el recuerdo no le dure sólo una semana sino que se lo lleve para toda la vida. Queremos que la gente disfrute muchísimo, que participe, nos encanta firmar autógrafos al finalizar el concierto y luego somos nosotros los que cerramos el garito.
-¿Qué conocen de Miranda?
-A veces tocas en tantos lugares en tan poco tiempo que te resulta difícil acordarte incluso de donde has estado ya. Pero lo que sí que tengo muy claro es que siempre que tocamos en el norte es un placer. En contra de lo que se cree, la gente de aquí no es nada fría, hemos alucinado con su reacción, con la comida y la tierra.
-¿Cómo animaría a los mirandeses para comprar su disco?
-Lo que se le puede decir es que se ha hecho muy a conciencia, que lo hemos producido nosotros y que está lleno de vivencias personales con una dosis de ficción.





