
-Yo me identifico sólo con el PNV. Este pueblo es una nación y tiene derecho a decidir su futuro. Eso es lo que nos une a todos los integrantes de mi partido. Mi referente político no tiene nombre ni apellidos.
-Lo diré de otra forma. El lehendakari, Juan José Ibarretxe, insiste en celebrar la consulta con o sin ETA porque los atentados no pueden marcar la agenda política. Imaz interpreta que con bombas de por medio no es posible. ¿Quién le convence?
-Que nadie se equivoque. Este pueblo va a hablar y eso es imparable. Quien diga lo contrario se equivoca. Nadie va a condicionar la capacidad que tenemos para decidir. ¿Ausencia de violencia? Aquí ha habido procesos electorales que se han celebrado con ETA en su máxima expresión. El referéndum de la OTAN o el del Estatuto, por ejemplo. ¿Alguien cuestionó esos resultados? No. Entonces, no sé por qué tanta polémica ahora.
-Ha quedado claro. ¿Cree que el congreso sacará a la luz las tensiones internas, como hace cuatro años, o será posible un acuerdo al menos de compromiso?
-No vamos a hacernos trampas en el solitario. Hay diferentes visiones, pero no tengo ninguna duda de que vamos a ser capaces de consensuar dentro del EBB una ponencia, una hoja de ruta única que se llevará a las bases para su debate. Habrá absoluta tranquilidad. De todas formas, un partido estaría muerto y aburrido si no tuviera debate.
-Entonces, ¿habrá consulta esta legislatura?
-A mí no me disgustaría.
-¿Mikel Martínez está decidido a acabar la legislatura como portavoz municipal del PNV o son ciertos los rumores que apuntan que ha solicitado al partido que le abra hueco en la Diputación?
-Yo no he pedido mi sustitución, estoy comprometido con mi labor en el Ayuntamiento y no voy a abandonar el barco. Hombre, a medio plazo siempre estoy a disposición de mi partido, pero espero acabar la legislatura.








