
POSIBLES SANCIONES
En realidad, McLaren ya ha pasado por el púlpito de la opinión pública y los medios de comunicación y es culpable antes de que se demuestre lo contrario. Así está montado este negocio. La presunción de inocencia brilla por su ausencia, aunque las gentes del mundillo hablen en voz baja de una práctica común, consentida, admitida por todos como natural. Todos saben los secretos que se administran de todos. Incluso se comenta por el 'paddock' que hay escuderías que dedican parte del fin de semana a analizar las novedades del enemigo antes que a mejorar su propio producto.
Todos saben de todos
Todos saben de todos, dicen por el 'paddock' con una soltura que ahora permanece en cuarentena. Ya no está bien visto comentar los pormenores de los enemigos porque se precipita el informante sobre el peligroso abismo del espionaje.
El Consejo Mundial de la Federación Internacional de Automovilismo se reúne hoy en París con el objetivo de descifrar si McLaren copió a Ferrari en la fabricación de su coche, el MP4/22 que pilotan Fernando Alonso y Lewis Hamilton. Y lo hace a partir de una evidencia que nadie discute: un empleado de una tienda de fotocopias cercana a Woking (sede de McLaren) recibió el encargo de guardar en un formato de ordenador los 780 folios que le llevó Trudy Coughlan, la mujer de uno de los jefes de diseño de la escudería, Mike Coughlan.
Esa carpeta se ha convertido en la piedra filosofal de uno de los asuntos de mayor calado de la temporada: la adaptación de los monoplazas a los neumáticos Bridgestone. McLaren, como el resto de los equipos que montaban gomas Michelín, hubo de acostumbrarse a las diferentes prestaciones de los Bridgestone, el quebradero de cabeza de todos los ingenieros de la Fórmula 1. Sólo Ferrari lleva años de colaboración ininterrumpida con Bridgestone.
Y todo comenzó como una pelea entre egos. Según cuentan por Italia, Nigel Stepney, ex jefe de mecánicos de Ferrari -actualmente despedido-, filtró esa información a sus rivales y pasó a engrosar la nómina de los espías de la F-1 por un quítame allá ese ascenso. Con la salida de Ross Brown y el movimiento en cadena en el escalafón de Ferrari, Stepney confiaba en ascender a ingeniero de pista. No fue así. Jean Todt, el jefe máximo de la 'Scudería', colocó en el puesto a Luca Baldisseri. Y los celos de Stepney fueron más allá de la legalidad. Al tiempo que se reunía con Nick Fry, el máximo responsable de Honda, en busca de trabajo y promoción, le pasaba los informes secretos a Coughlan, otro descontento en McLaren, que también pidió empleo a Honda.
Lo que podría haber pasado a la historia como un rumor más, otro ejercicio de 'chau-chau' en este mundillo ultra-secreto, donde nadie confirma nada, las fuentes de información no existen y todo funciona con sobreentendidos, se convirtió en un caso de espionaje en toda regla. ¿Por qué? Diversas opiniones convergen en el 'paddock' en un punto. Max Mosley, aristócrata inglés de cuna, de la rama de los que acostumbran a mandar por decreto, se la tiene jurada a Ron Dennis, el mecánico que transformó su escalada en un imperio. Desde que el patrón de McLaren acaudilló la creación de un campeonato paralelo, en el que figuraban los principales constructores del mundo -salvo Ferrari-, el presidente de la FIA se la guarda. Ferrari siempre ha estado del lado del poder.
La cuestión se ha convertido en una batalla entre estados. Inglaterra contra Italia, con España en el centro del cuadrilátero. La prensa italiana insiste en que la declaración de Alonso y De la Rosa (su intercambio de correos electrónicos, la presión de la FIA, la negativa de Hamilton a colaborar) es la llave del proceso reabierto (la FIA ya declaró inocente a McLaren el 26 de julio).
Información de Alonso
Dennis dijo entonces que sólo Coughlan conocía los detalles de ese informe remitido por Stepney. La FIA le creyó, o no encontró pruebas de lo contrario. Alonso asegura que la información que ha suministrado a la FIA por requerimiento de ésta era sólo la ratificación de algo que Mosley conocía y que, en cualquier caso, es pecata minuta y no secretos reveladores. Dicen él y su entorno que algo así como «el Ferrari es de color rojo». Desde Inglaterra se garantiza que es Ferrari la instigadora. La 'Scudería' ha abierto dos procesos judiciales, uno en Londres y otro en Módena, y ha puesto en manos de los 26 miembros del Consejo Mundial un informe de 166 folios con supuestas pruebas que inculpan a McLaren. La decisión del Consejo es crucial para McLaren, pero también para un buen número de pilotos y escuderías. Empezando por Alonso, piedra angular del mercado y que podría negociar su baja de McLaren si ambas partes consideran que la sanción supone un daño en la imagen del piloto por actuación de la escudería.





