
La futura escuela infantil se ubicará «en el entorno del Palacio de la Provincia y de las oficinas técnicas», algunas de las cuales son objeto ahora de una profunda remodelación. «Tiene que estar muy cerca para que los trabajadores puedan dejar a sus hijos y recogerlos cuando finalicen su jornada laboral». El centro, señaló, acogerá a los menores de dos años.
La Administración foral desconoce todavía cuántos de sus 895 funcionarios se beneficiarán del nuevo servicio, que irá acompañado de planes para flexibilizar los horarios. «Ahora tenemos que hacer estudios en todos los departamentos para conocer cuál es la verdadera demanda», reconoció Rodríguez.
La puesta en marcha de la guardería convertirá a la Diputación en la primera institución alavesa que impulsa un servicio de estas características para mejorar la vida laboral de sus empleados. Un anhelo de todos los trabajadores con hijos pequeños, hartos de soportar quebraderos de cabeza a la hora de compaginar horarios, pero que muy pocas administraciones han podido satisfacer hasta la fecha.
Ninguna empresa
El Ayuntamiento de Vitoria, por ejemplo, maneja un proyecto para construir guarderías municipales en los polígonos industriales de la ciudad como una forma de reducir la lista de espera de la red de sus escuelas, cercana a los 300 niños. Sin embargo, aún no ha madurado la iniciativa, por lo que no deja de ser una mera declaración de intenciones.
La situación es similar en el sector privado. Y es que ninguna empresa, grande o pequeña, del territorio alavés cuenta en la actualidad con un centro donde sus operarios puedan dejar a sus hijos. Una tendencia que se podría invertir si fructifica el proyecto de construir una escuela para menores de dos años en el parque de ocio y servicios que se levanta en Júndiz.
El plan contempla un edificio con seis aulas y capacidad para noventa pequeños. Las obras concluirán en 2009.









