Los surfistas. Les veo cómo se mueven al compás del agua, esperando, agarrados a sus tablas, la ola perfecta que les alegrará el día. Incluso van y vienen sobre el oleaje bajo una lluvia incesante, envueltos en niebla y un cielo gris y sobre una mar de color triste. Pero siguen horas y horas, con paciencia infinita hasta pillar una hermosa carambola de espuma sobre la que alzarse y cabalgar como si montaran una yegua indómita. Qué pasión, me digo, mientras contemplo a cubierto desde una ventana la calmada y ondulante espera de los apasionados del surf. Cada vez hay más chicas que lo practican. Y tienen sus campeonatos y se desplazan allá donde algunas olas tienen nombre y renombre. Encuentro en un reportaje sobre este deporte en el que las mujeres ya compiten y sobresalen, la historia de fondo de siempre: también ellas fueron discriminadas en medio del oleaje y en los rompientes les cortaban el paso los tíos macizos del neopreno entre palabras de desprecio cargadas de misoginia. Me llaman la atención las declaraciones de una de las competidoras entrevistadas que declara sin ambages tener un 'estilo femenino' y remata que en esto, como en tantas cosas por cierto, «los hombres se ponen como gallitos con olas grandes; a nosotras no nos importa tanto el tamaño».
Ah, el tamaño. Que si importa o no importa el tamaño ha dado oleadas de debates, tormentosas discusiones y repetidas encuestas entre la población, póngase por caso, la importancia o no del tamaño del pene, muchas veces tabla de salvación para náufragos mentales. Por mucho que digan las señoras y reiteren que no es el tamaño lo que importa sino otros factores para que surja una satisfactoria onda sexual, algunos hechos incontestables lo desmienten pues si hemos de creer a los profesionales de la cirugía plástica, está subiendo la marea de genero masculino que acude a las consultas del sector. En el lado varonil, las orejas son unos de los miembros preferentes a recolocar estéticamente para armonizar el rostro pero resulta a la vez sorprendente de qué manera crece el número de pacientes que solicitan aumentar el tamaño del miembro viril. A lo largo y también a lo ancho, por supuesto. Grande. Como una ola gigante para surfear levantándose la autestima.