En un comunicado, el PP recordó que estos actos, «además de ser ilícitos, pueden tener consecuencias trágicas, tanto para los conductores como para los espectadores». Además, sugirió que «ante los controles de la Ertzaintza y de la Policía Local, estas carreras se han desplazado a otras zonas».
Tras pedir explicaciones al responsable de Interior sobre «las medidas que tiene previsto adoptar para atajar este problema», Urquijo preguntó también sobre si existe un plan específico para terminar con estas carreras ilegales, sobre «cuántos conductores han sido identificados y sancionados», y sobre si la Ertzaintza ha detectado fenómenos similares en los otros dos territorios vascos.
Lo llamativo del caso es que en octubre de 2006, con el PP al frente del Consistorio, eran los grupos en la oposición -PNV, PSE, EA y EB-, quienes reclamaban más vigilancia policial en el polígono industrial de Júndiz, al tiempo que culpaban al gobierno municipal de «pasividad» ante un problema que, un año después, todavía persiste.
Uno de los últimos episodios de estas carreras ilegales se vivió el viernes 21 de septiembre. La vigilancia de la Policía Municipal impidió que decenas de vehículos protagonizaran derrapes y 'piques' de velocidad en los polígonos industriales de Júndiz y Betoño. Esa noche, la Policía Municipal llegó a la primera zona poco después de las diez de la noche e impidió el inicio de las carreras al situar una patrulla en cada una de las dos rotondas elegidas por los conductores.









