
-De nuevo se vuelve a abrir el debate de los horarios de cierre. ¿Por qué ahora?
-Es algo que llevamos pidiendo desde que se aprobó el decreto de 1997 para que se cerrase a la una y media de la madrugada. Es un atropello que los bares deban echar la persiana tan pronto y sólo consiguen enrarecer el ambiente.
-¿Por qué?
-Si los locales cerramos a la una y media de la madrugada y cumplimos la ley, evidentemente no podemos subsistir. La gente sale tarde, a las doce y media o a la una, por lo que sólo trabajamos media hora. Si cerramos más tarde, nos arriesgamos a que nos multen o nos quiten la licencia, pero si lo hacemos antes, la hostelería se hunde.
-¿Peligra entonces la hostelería?
-Sí, ya han cerrado muchos locales y, si la cosa sigue así, la gente se acabará marchando de Vitoria a lugares donde pueden estar de marcha hasta más tarde, como por ejemplo en Bilbao.
-¿Qué le parece la idea de sacar el ocio nocturno de la ciudad?
-Es absurdo. Es imposible trasladar algo, que lleva años en el centro de Vitoria, a la periferia. Los vecinos no deberían decirnos dónde debemos poner nuestros locales y, si quieren tranquilidad, que se vayan a vivir Lakua. Muchos tienen una doble moral porque han venido aquí sabiendo que es una zona en la que existe la hostelería, y es muy poco ético que nos denuncien.
-¿Qué solución proponen entonces para evitar estos problemas de convivencia.
-Los hosteleros debemos invertir en insonorizar nuestros locales, y el Ayuntamiento debería ayudarnos.









