
Los vecinos del barrio han mostrado también su preocupación por los efectos que puedan tener las emisiones radioeléctricas de la antena, que soporta equipos de telefonía móvil y televisión y, sobre todo, por la existencia de un campo de juegos y tres viviendas en el radio de seguridad. «Mi hija casi puede tocarla si estira la mano por la ventana», explicó una vecina.
Otros residentes en la zona se mostraron preocupados por los trabajos que se realizan en el mástil. «Siempre nos dicen que son labores de mantenimiento, pero vemos que van poniendo cada vez más equipos y no sabemos si eso es malo», explicó otra vecina de la zona.
Maeso abundó en estos argumentos y explicó que «tenemos miedo de que cualquier noche vengan y nos pongan más equipos porque aún está sin instalar la antena que Vodafone pidió para colocar en Ugarte». El promotor de la campaña recordó que «la ordenanza señala que las compañías deben intentar compartir las instalaciones que ya existen y tememos que quieran ponerla aquí».
Mediciones
La extensión de la telefonía móvil provocó que Llodio encargara en 2001 un estudio de las emisiones que estaban produciendo los equipos instalados en la localidad.
Según los resultados de aquel análisis, las antenas no son perjudiciales para la salud debido a la baja intensidad de las emisiones.
En diciembre de 2003 se reguló la instalación de estos equipos para dar respuesta a las peticiones de las empresas de telefonía y televisión y satisfacer así la demanda de los usuarios. En el caso de Llodio se pueden encontrar antenas de este tipo en los barrios de Latiorro, sobre el edificio de Telefónica; en Larraño, encima del depósito de aguas; y en Gardea, junto a los polígonos industriales de Katuja.









