En Vitoria, a pesar de que el billete ordinario es el segundo más económico del estudio (0,80 euros), las carencias en la información al usuario y en la implantación de nuevas tecnologías son sus principales deficiencias.
No obstante, los buses vitorianos han mejorado respecto a un estudio similar realizado por esta revista hace cuatro años, en el que suspendían con un "regular".
El precio de un billete ordinario simple es de 0,80 euros, el segundo más económico tras el de Logroño (0,56 euros). Además, esta cantidad no ha registrado subidas en los últimos dos años (el incremento medio en el estudio ha sido del 7,6%).
Retrasos y escasa frecuencia
En cuanto a la puntualidad, llama la atención que sólo seis de las diez líneas en las que se realizó el trayecto llegaron a la parada a la hora prevista y en las cuatro restantes se registraron demoras, en dos de más de cinco minutos, periodo que se ha considerado en el estudio como aceptable.
Otro de los aspectos que deben mejorar los buses urbanos vitorianos es la frecuencia de paso, ya que los días laborables va de los 15 a los 30 minutos, si bien la media asciende a 21 minutos, cinco minutos por encima de la frecuencia media del estudio.
A pesar de todo, la calidad del trayecto en los autobuses de la capital alavesa merece un "muy bien" de nota media, idéntica a la calificación obtenida a nivel nacional.
El estado de conservación y limpieza de los vehículos destaca por ser uno de los mejores, ya que todos los buses estaban limpios (el 80% a nivel nacional).
Además, todos se acercaron correctamente a la acera para facilitar la subida de los pasajeros y una vez dentro, ocho de cada diez conductores esperaron a que todos estuvieran colocados en su sitio para arrancar. A esto hay que añadir que casi todos los chóferes pararon el autobús antes de abrir las puertas en las paradas y que ninguno inició la marcha antes de cerrarlas.
Conducción brusca y seguridad
La nota negativa es que en la mitad de los trayectos la conducción resultó brusca, algo que ocurrió sólo en el 20% de los viajes realizados para el conjunto del estudio.
La seguridad es otro de los aspectos que definen la calidad del servicio de autobuses urbanos de una ciudad y en este apartado los vehículos de Vitoria cumplen con las normas básicas. En todos había ventanas de emergencia señalizadas y martillos para romperlas en caso de necesidad. También estaban dotados de extintores todos los urbanos estudiados mientras que dos de cada diez a nivel nacional carecían de ellos. Además, en el 44% de los buses de la capital alavesa se habían instalado carteles para informar a los usuarios de cómo actuar en caso de emergencia (en el 55% a nivel nacional).
Otro de los puntos que se ha tenido en cuenta en el estudio ha sido el de las paradas de autobuses, que en Vitoria ascienden a 285, con una calificación de "bien", por debajo del "muy bien" de la media final del estudio en este apartado.
Aunque el 70% estaba en buen estado de conservación y limpieza, se detectaron deficiencias en cuanto a la dotación de elementos. Siete de cada diez apeaderos visitados contaba con marquesina o banco. Sin embargo, en más de la mitad de las ocasiones el estado de este último era claramente mejorable.
La información al usuario es el aspecto peor valorado en el servicio de buses urbanos de Vitoria. Suspende con un "regular", frente al "aceptable" de la media del país.










