
La opinión del presidente del Colegio de Agentes de la Propiedad de Álava es compartida por otros de sus colegas. «Se construye vivienda libre de primera mano con cuentagotas. Los promotores esperan a vender lo que ya tienen levantado o está en construcción antes de meterse en nuevos proyectos», señalan.
Hay expertos, incluso, que hablan ya de «paralización» en los dos nuevos barrios por ese «clima de inseguridad» que se ha creado en España. En su opinión, además de no responder a la realidad de este país, está haciendo «mucho daño al sector»
En cualquier caso, el freno a los bloques libres no es nuevo. Ya a mediados del pasado año, las inmobiliarias de la capital alavesa ofertaban un centenar menos de pisos a estrenar que doce meses antes.
Llodio, bajos carísimos
Una prueba de que no es fácil vender todo lo nuevo y libre es lo ocurrido en Llodio, en donde la constructora Vallehermoso se ha visto obligada a bajar hasta en 36.000 euros el precio de algunas de las viviendas que construye en el barrio de Latiorro. Un portavoz de la promotora argumentó este hecho inusual con una explicación de sentido común: «el mercado nos ha dejado claro en qué posición estamos», lo que significa admitir que había sobrevalorado ciertos pisos. En concreto, «los situados en plantas bajas y los orientados al Norte o sin vistas al pueblo».
La segunda localidad alavesa sirve también de ejemplo para explicar el fenómeno de conversión de lonjas en pisos. En los dos últimos años, dueños de locales que llevaban décadas sin salida comercial se han lanzado a reconvertirlos en pisos sin apenas trabas por parte del Ayuntamiento. «Por algunos se pide hasta 4.808 euros el metro cuadrado. He visto casas de 42 metros cuadrados a ras de la calle por las que quieren sacar 192.000 euros. Lógicamente nadie las compra porque no tiene sentido», denuncia Iñaki Uribarri.









