
Todo esto y mucho más ha precedido a la presentación ayer de un proyecto básico que, a grandes rasgos, era ya conocido. Y es que en julio de 2002 el propio Verdú lo modificó -aunque en aquel momento no se incorporaba el edificio anexo del bar- y obtuvo el beneplácito de Madrid. «A apartir de ahí empezó un bloqueo que ha durado tantos años», recordaba ayer.
El que ha sido autor de la recuperación del Cine Olimpia de Madrid o el Cinema Joventut de L'Hospitalet de Llobregat destacaba ayer que el deseo de ampliar la superficie de actuación, en cierta medida, había corrido en contra del proyecto. Porque la administración puede desquiciar con su lentitud y su espesa tramitación. Tanto es así que recindieron su contrato y se debió presentar de nuevo a concurso para obtener el mismo encargo por segunda vez.
El deterioro del edificio es tal que incluso el comienzo de las obras aconseja extremar las medidas de seguridad. Tanto es así que María Antonio Trujillo, que fuera ministra de Vivienda, tuvo que suspender una visita programada al interior por los riesgos reales que existen de derrumbe.





