
Según ha podido saber EL CORREO de fuentes solventes, el departamento que dirige el peneuvista Luis Zarrabeitia está barajando «seriamente» una apertura parcial de la carretera. Todo dependerá del discurrir de los trabajos, tanto en un territorio como en otro. Pero si el desfase es excesivo, la Diputación apostará por poner en marcha buena parte del trazado de la Vitoria-Eibar que discurre por Álava, sin el cobro del peaje.
La apertura afectaría al trazado que discurre entre Etxabarri Ibiña y Luko, de 6,2 kilómetros, ya que el segundo y último tramo del territorio es el que lleva de Luko al túnel de Arlabán -emplazamiento de mayor complejidad constructiva y que sufre el mayor retraso-.
Ahora, todas las miradas están puestas en el ritmo de ejecución de las obras que impulsa Bidegi, sociedad pública dependiente de la Diputación guipuzcoana. Pese a que el nuevo diputado de Infraestructuras, Eneko Goya, aún no ha cuantificado este retraso, sí ha confirmado que la apertura del trazado completo de la AP-1 se producirá en 2008. Al igual que pretende hacer Álava, Guipúzcoa también ha seguido la estrategia de abrir tramos en función de su finalización.
90,5 millones de euros
Hasta ahora, sólo se habla de meses. Precisamente ayer, Luis Zarrabeitia manifestó que no contemplan su puesta en marcha antes del verano. Este retraso traerá consecuencias de calado a las arcas forales alavesas, ya que la Diputación debe iniciar los pagos de un préstamo de 90,5 millones de euros desde el próximo enero -la intención era costearlo con el dinero del peaje-.
Por si no fuera poco, el Gabinete Agirre ha denunciado que existirán sobrecostes en todos los tramos de la AP-1. La cifra será desvelada en las Juntas por el diputado de Obras Públicas, a priori, «a finales de este mes».









