
Su sucesor en el sillón consistorial, Patxi Lazcoz, asumió ayer lo evidente: que al PSE «no le ha sido posible» conformar un gobierno estable, al haber sacrificado otras opciones a que Txarli Prieto lograra la Diputación, lo que finalmente no consiguió. Ello le obliga a «redoblar» los esfuerzos de diálogo con el resto de los grupos.
En esta línea, el regidor socialista animó a las restantes formaciones a «afrontar el futuro con coraje y altura de miras». Eso sí, avisó que la necesaria estabilidad institucional para trabajar por la ciudad no puede estar sujeta «a condiciones exageradas ni a imposibles».
Competencias
En concreto expresó su confianza en que la influencia que pueden ejercer la política nacional -donde la 'guerra' PSOE-PP es casi total- o la vasca -la consulta de Ibarretxe ha reabierto la brecha entre nacionalistas y no nacionalistas- no lleve a la oposición a intentar «paralizar la velocidad de crucero» que debe alcanzar la ciudad. Si esto llegara a ocurrir, advirtió, «no dudaré en utilizar todos los recursos que la ley otorga a los gobiernos locales para evitar que se perjudique a los vitorianos.
El primer edil no concretó más, pero todos los grupos entendieron que el aviso aludía a la Ley de Modernización del Gobierno Local, vigente desde 2004. Desde entonces, los equipos municipales de gobierno tienen más poder para actuar en minoría. De hecho, la Junta de Gobierno -donde están sólo los concejales del Ejecutivo local- puede aprobar ordenanzas y presupuestos, o contratar obras de alto sin el visto bueno del pleno.
Otros medios políticos interpretaron que Lazcoz sugirió que podría imitar la maniobra que protagonizó su correligionario Odón Elorza en 2004. El alcalde de San Sebastián gobernaba entonces en minoría y utilizó por primera vez en España un resquicio legal por el que los presupuestos de la ciudad quedan aprobados de oficio si la oposición se ve forzada a ratificar al primer edil porque no consigue consensuar un sucesor para el cargo.
i.cueto@diario-elcorreo.com









