
«Durante el verano -asegura también Asun Mendívil, clienta «de toda la vida»- se instalan en los bancos de Santa Bárbara y molestan menos. El problema llega cuando hace mal tiempo y necesitan resguardarse». Ayer por la tarde, sin ir más lejos, el grupo de indigentes -una media docena- ya había convertido el acceso al mercado por la plaza de Santa Bárbara en «su cuartel general», según Rabasco.
«Su presencia -afirmaba Angelines Muñoz- da muy mala imagen. Si están en el parque, no molestan pero, en cuanto se acercan, increpan y molestan a quienes pasan cerca de ellos». Por este motivo, el portavoz de los comerciantes volvió a requerir al Ayuntamiento que incremente la vigilancia policial y que haga cumplir a este colectivo «las mismas normas de comportamiento que debemos cumplir todos».
Solución «sencilla»
«Que quede claro -zanjó Rabasco- que no denunciamos a las personas, sino sus comportamientos. Si los demás ciudadanos estamos sometidos a una disciplina, ellos también deberían estarlo». Mari Carmen Abad comparte la misma opinión. «¿Qué pasaría si a cualquiera de nosotros se nos ocurriera comportarnos de esta manera?», se preguntaba la mujer. «En ese supuesto, la Policía intervendría, por lo que yo pido igualdad de trato para todos». Para Rabasco, como para muchos clientes, la receta para acabar con un «problema que va de mal en peor» es «sencilla».
«Bastaría con que se les quitaran las botellas porque se pasan el día entero bebiendo y con que se les desalojara de los soportales, que son de propiedad privada».









