ZARAGOZA
Con casi 600 kilos, el siguiente fue el toro de la tarde. Con él vivió Rafaelillo una fiesta. Le pegó en el tercio dos largas cambiadas de rodillas. Quería caballo y empujó. Lo reclamó Rafaelillo para sujetarlo. Tras la segunda vara, Jesús Millán hizo un quite por chicuelinas. Breve y preciso el tercio de banderillas. Tanda mixta. De siete, templados los siete. Un precioso y rancio recorte. Volcada la gente.
Embroque aguantado, el medio pecho, cuatro en redondo templados y el de pecho. Acortada la distancia, una segunda tanda similar. Llegó el momento de cambiar de espada. Estaba a punto de enterarse el toro. Rafaelillo se arrepintió justo cuando iba a coger la de matar y decidió pegarle otra tanda. La pagó.
Le costó igualar al toro. La plaza pedía silencio. Precipitado, Rafaelillo atacó para enterrar en los bajos una estocada letal. Con vómito. Petición de oreja, el palco se enrocó. Para castigar el bajonazo. Se cortó el flujo con el tercero. Lo picó muy bien Martín del Olmo, que se despedía. Le brindó Jesús Millán la muerte del toro. Complicadísimo estilo del toro. Cinco pinchazos y una estocada. Dos avisos.
El cuarto se descaderó en un mal paso, pero resistió. El Fundi se entendió con él, aunque le faltó templarlo. Soberbia estocada. En un aleteo antes de ser apuntillado, el toro le pegó en el muslo un trastazo feroz a Adrián Gómez. Luego salió Gorrión, una bestia de 700 kilos. A punto de comerse uno de los caballos. Cortó El Fundi en un quite maestro. Pero el toro volvió a irse por su cuenta al otro caballo. Puyazo de bandera de Aurelio García.
Dos muletazos de tanteo de Rafaelillo. Un intento de trasteo de pitón a pitón, pero sin llegar a salir de la trinchera. Estocada corta de suprema habilidad. Rodó el toro. El sexto volvió contrario, se empleó en dos puyazos pero claudicó y atendió el reclamo de Millán desde los medios. Se atascó Millán y sin más se rajó el toro. Sin dar mayor guerra. Pero sin sujetarse. Sin desistir Millán. No bastó con eso.







