
En esta ocasión, no se produjo la habitual guerra de cifras entre los sindicatos y los organismos oficiales. Osakidetza no quiso entrar a valorar ayer la actuación de la plantilla y añadió que no facilitarán hasta hoy los datos de participación en las concentraciones, convocadas a lo largo de la mañana de ayer por ELA, SATSE, LAB, CC OO, UGT, ESK y UTESE en nueve hospitales de Vizcaya, cuatro alaveses, otros tantos guipuzcoanos y la red ambulatoria de la comunidad autónoma. En cualquier caso, la de ayer no será la única protesta que los profesionales sanitarios organicen en octubre. En su particular batalla por «un convenio para todos y todas», los trabajadores volverán a concentrarse el martes y jueves de la próxima semana.
Bajo el lema 'Por una negociación colectiva con contenido' y gritos de 'queremos calidad, no precariedad', enfermeras, auxiliares, técnicos, celadores y fisioterapeutas se unieron ayer para exigir al departamento dirigido por el consejero Gabriel Inclán que «reabra» el proceso negociador y evitar así la prolongación un conflicto que afecta desde hace meses a la mayor empresa pública del País Vasco, cuya plantilla supera las 29.000 personas entre fijos y eventuales.
«Posición chantajista»
En un comunicado elaborado conjuntamente por los siete sindicatos, los trabajadores sanitarios reconocen «la necesidad de llegar a un acuerdo que satisfaga al conjunto del personal», aunque puntualizan que el convenio «deberá aplicarse a todos los estamentos por igual». En este sentido, las centrales sindicales volvieron a acusar a Sanidad de cerrar la negociación «sin tomar medida alguna» y con el «único respaldo» del Sindicato Médico (SEM), que representa «únicamente» al 10% de la plantilla. «Osakidetza ha pretendido convertirnos en una comparsa con una posición chantajista e imponiendo los acuerdos alcanzados fuera de la mesa sectorial, pero negando la extensión de los mismos para todo el personal», subrayaba el comunicado leído en castellano y euskera por dos representantes sindicales.
Las concentraciones transcurrieron con absoluta normalidad en todos los hospitales y ambulatorios vascos, donde se llegaron a reunir hasta medio millar de trabajadores ante la sorpresa e incredulidad de algunos pacientes que ni se habían enterado de la convocatoria. «A mí me parece muy bien que se manifiesten o que hagan lo que quieran siempre y cuando atiendan a los pacientes como es debido», comentaba Conchi, tras visitar a su marido en el hospital de Cruces.
Aunque la inmensa mayoría de los usuarios consultados ayer por este periódico aseguraban desconocer los entresijos del conflicto que enfrenta a sindicatos y Osakidetza, el sentimiento general era de apoyo a los manifestantes al entender que «debían aplicarse las mejoras laborales a todos los colectivos en función de su categoría. Tendrían que ser subidas líneales», comentaba Miguel Ángel Bilbao con un grupo de conocidos a las puertas de Cruces. No obstante, también recordaron que se trata de un colectivo «muy bien pagado» en comparación con el resto de asalariados. «Todo el mundo tiene derecho a reivindicar lo que cree que es justo, pero también tienen que ser conscientes de que cobran muy bien», resumía Socorro Díez, vecina de Santurtzi.
Apoyo de los médicos
Discrepancias aparte, las centrales sindicales informaron ayer de que en algunos centros como en el caso del ambulatorio de Llodio los médicos se sumaron a la protesta como un trabajador sanitario más pese a que su colectivo ya ha firmado la paz social con Sanidad. «Es que ningún estamento está en contra de los facultativos, lo que queremos es que nos concedan a todos las mismas condiciones laborales», explicaba Marisa Larrazabal, enfermera del hospital de Cruces.
Una vez finalizadas las respectivas concentraciones -en los ambulatorios se celebraron a las 13.00 horas, mientras que en el caso de los hospitales el horario varió en función del centro-, los representantes sindicales recordaron las principales reivindicaciones del colectivo. Entre ellas se encuentran la redistribución de las cargas de trabajo con el aumento de plantilla, ordenar las tablas salariales, una carrera profesional para todo el personal y con los mismos criterios, la definición de funciones, «medidas reales para rejuvenecer la plantilla como el sistema de jubilación anticipada, la revisión de los servicios privatizados y la euskaldunización del personal de Osakidetza».









