
La agenda festiva comenzó con una misa en la iglesia de los Desamparados, a la que asistieron un millar de personas. Después, la celebración se trasladó al polideportivo de Mendizorroza, donde hubo comida y baile. «Es un día muy importante porque viene gente de toda la provincia y hay un ambiente de fraternidad», reconocía Antonio Cabezudo, presidente de la asociación.
Con el traje de los domingos bien planchado, Mari Carmen García esperaba con la invitación en la mano a que abriesen las puertas del recinto para disfrutar de un menú muy apetitoso. «Te lo leo», le decía a su amiga, Kontxi Santana. «De entrantes, tenemos jamón serrano, langostinos, morcilla y espárragos a la vinagreta. Después, cordero al chilindrón y de postre, goxua». No tenía mala pinta.
Las dos eran habituales en este tipo de reuniones. «Siempre nos lo pasamos muy bien. Son días en los que nos juntamos todos y bailamos y disfrutamos», opinaban las dos mujeres. Además, Mari Carmen no dudaba en afirmar que «hay que disfrutar de la vida mientras se pueda».
¿Sin preocupaciones?
Muy cerca, Antonia Moncada, Dolores Racero e Inma María Luisa García, de Llodio, conversaban sobre los beneficios de ser jubiladas. «Se vive mucho mejor, sin tantas preocupaciones. Pero también tenemos otras obligaciones», decían. Inma asentía y añadía: «Hay que cuidar de los nietos y, en ocasiones, también de los hijos», comentaba.
Ya en el interior, todo estaba listo para los 1.003 comensales. Isabel Gutiérrez, Ascen Gauna, Mari García y Toñi tenían sus asientos reservados por ser componentes del coro. «Luego cantaremos un poco más, pero ya no será tan serio como en la iglesia. En este tipo de actos, nos lo pasamos estupendamente e incluso conocemos a amigos especiales. En esta vida hay que disfrutar cada minuto mientras podamos», aseguraban las cuatro entre risas.
Con o sin amigos especiales, el Día del Jubilado reunió a muchos amigos y conocidos que pudieron disfrutar de una velada «muy divertida y sin preocupaciones».









