«Cuando la memoria empieza a perderse, el deterioro cognitivo avanza rápidamente y llega a un punto en el que la situación es igual que el de personas menos educadas», señaló Charles Hall, experto en bioestadística y autor principal del estudio. La investigación detalla que alguien con 16 años de escolaridad podría experimentar un declive de la memoria un 50% más rápido que una con sólo cuatro años de educación.
Prórroga por estudios
Esa conclusión fue extraída de un estudio realizado a 488 personas de edad avanzada, entre ellos 117 pacientes que desarrollaron la demencia típica de la enfermedad neurológica. Los niveles de estudios variaban de menos de tres años de educación elemental a carrera universitaria. El estudio determinó que por cada año de educación formal los síntomas del Alzheimer se retrasaban una media de 2,5 meses.
Tras presentarse los primeros síntomas, los sujetos más educados registraban un deterioro intelectual un 4% más rápido por cada año adicional de educación, indica el trabajo.
Hall aseguró que el estudio no debería conducir a la falsa creencia de que tener mayor educación no ayuda a eludir el flagelo de la demencia característico del mal de Alzheimer. «Yo no diría que es malo tener una mayor instrucción. Sin duda, no es una causa de una aceleración del proceso. Es una oportunidad de no tener uno o dos más años sin síntomas de la enfermedad», señaló.
No es la primera vez que se relaciona el nivel de educación con la progresión y aparición de esta enfermedad neurodegenerativa. Numerosos trabajos apuntan a que un nivel alto de escolarización es un factor protector. Está demostrado que hay estímulos ambientales complejos que aumentan el crecimiento de las neuronas y el peso del cerebro. Además, la educación también proporciona recursos y estrategias para resolver problemas, y reduce el riesgo de demencia.








