Como ya estaba decidido, apostarán por un peaje blando, es decir, que en los precios ya se incorpora un descuento -el trayecto completo girará en torno a 5,5 euros para turimos-. No hay que olvidar que la titularidad de la infraestructura es pública y que del presupuesto total, unos 728 millones de euros, sólo 140 aporta Álava.
Pero el trámite de la concesión administrativa no llegará hasta dentro de varios meses, porque primero hay que esperar a la finalización de las obras. Mientras Álava se encuentra dentro de plazo, en Guipúzcoa, la demora podría llegar, como mínimo hasta el verano. Según el acuerdo alcanzado entre ambas administraciones en 2003, la Vitoria-Eibar debería estar operativa en enero de 2008.
En este sentido, el diputado alavés de Obras Públicas y Transportes, Luis Zarrabeitia, aseguró ayer que el ritmo de ejecución de los trabajos se ha ralentizado en territorio alavés. Aunque podrían estar acabados antes de final de año, el retraso de Guipúzcoa les ha llevado a eliminar los actuales dobles turnos «para no encarecer las obras», señaló en una entrevista en Punto Radio Vitoria. No obstante, estarán ejecutadas en enero.
Por otra parte, Zarrabeitia avanzó que la Diputación trabaja en la idea de recuperar las patrullas de Miñones en motocicleta como un recurso de intervención rápida. Asimismo, señaló que «pronto» contarán con una báscula móvil de gran capacidad para controlar los vehículos pesados.









