
Como ya sucedió en la jornada anterior, los usuarios de este último equipamiento pudieron disfrutar de su pileta hasta mediodía. Sin embargo, el socorrista del turno de tarde no acudió a su puesto de trabajo. En total, 4.000 usuarios se quedaron ayer sin natación y sin cursos deportivos. Y lo peor es que el conflicto tiene visos de prolongarse, por más que la empresa concesionaria del servicio -la unión temporal de EKO-AIT- cifrará en sólo un 37% el seguimiento de la huelga.
Por un lado, las centrales sindicales convocantes -ELA y LAB- confirmaron ayer que los paros continuarán «hasta que se acepten sus exigencias». Esto es, hasta que se cumpla con la «subrogación automática de todos los operarios a jornada completa», uno de los requisitos contemplados en el convenio.
Por otro, la empresa adjudicataria del servicio, EKO-AIT, -que ayer eludió hacer cualquier tipo de declaración a este periódico- acusa a ELA y LAB de emprender una campaña «difamatoria y de hostigamiento» contra la firma. Tanto es así que, el viernes, interpuso una demanda contra el portavoz comarcal del sindicato ELA-Gizalan, Ramón Uriarte, por «agresión y amenazas» a uno de sus empleados.
Sin mediación municipal
Y, en tercer lugar, el Ayuntamiento insiste en que, «como parte afectada», no va a actuar como «mediador» entre los trabajadores en huelga y EKO-AIT. Por este motivo, insta a ambas partes a acudir a Inspección de Trabajo para, «con criterios de buena voluntad, resolver esta situación con la mayor celeridad posible», apuntó un portavoz municipal.
Sindicatos y trabajadores aseguran que el Ayuntamiento no se ha puesto «en contacto» con ellos y no les ha comunicado «nada» en este sentido. Pese a que no descartan «valorar» dicha posibilidad, por el momento se mantienen firmes en su decisión de seguir con los paros.









