
-Tenemos que ser conscientes de que de donde no hay, no se puede sacar. Vitoria es lo que es. No tenemos una playa de ensueño, por ejemplo, ni somos una gran capital. Pero Vitoria tiene historia y eso es lo que debemos explotar. Por eso, un Casco Viejo revitalizado será un atractivo turístico de primer orden.
-La capital alavesa ha perdido la batalla en equipamientos frente a otras ciudades del entorno en favor de la vivienda de VPO. ¿Le parece acertada esta política?
-Hace años, fuimos pioneros, por ejemplo, en la puesta en marcha de centros cívicos, pero nos quedamos estancados ahí. Sin embargo, la vivienda es un problema al que hay que dar respuesta y eso, a mi entender, es más vital que tener un gran palacio de congresos. Pero creo que ha llegado el momento de dar una vuelta de tuerca.
-Vitoria lleva catorce años con una estación de autobuses provisional. ¿Desidia o despropósito?
-Despropósito, espero que no. Tiene que haber alguna razón que justifique esta situación pero, aun así, me parece una vergüenza. Hay que cambiarla ya.
-Se perdió la oportunidad de levantar un auditorio en La Senda por desencuentros políticos. Finalmente, parece que se ubicará en Lakua. ¿Satisfecho?
-Sí, porque soy un gran amante de la música.
-Me refería al emplazamiento.
-También. Lakua también es Vitoria, no Alcorcón, y en Vitoria no hay distancias. Además, el público que llena un auditorio es fiel, independientemente de dónde se ubique.
-El tranvía avanza a buen ritmo. ¿Hacía falta una infraestructura como ésta?
-El tranvía supone un punto de modernidad. Es más cómodo y más rápido que el autobús y, además, si sirve para progresar, bienvenido sea.
-¿Le gustaban los viejos jardines de la Virgen Blanca o cree que la plaza necesitaba un lavado de cara?
-La plaza de la Virgen Blanca nunca ha sido una plaza, salvo para el día 4. Era más bien un lugar de paso, de conexión entre el Casco Viejo y la plaza de España, o entre Postas y San Miguel. Me gusta el proyecto de reforma porque busca generar un lugar de encuentro.









