Sin pruebas
El equipo se ejercitó en las modélicas instalaciones del Villarreal, que cuentan con tres campos de hierba natural, dos más de césped artificial y tres dedicados al fútbol 7. El primero de hierba natural -una auténtica alfombra- está exclusivamente dedicado a los entrenamientos del equipo que dirige Pellegrini y el segundo se encontraba ayer ocupado por el partido de División de Honor Juvenil que disputaron el conjunto local y el Elche. Así que la escuadra alavesista se tuvo que conformar con el tercer campo, más castigado que los otros dos, pero apto en cualquier caso para una sesión preparatoria.
Josu Uribe dirigió así un entrenamiento que se prolongó durante casi una hora y cuarto. Con un pequeño calentamiento, ejercicios de presión en terreno reducido y finalmente un partidillo en medio campo. Como parecía lógico, el técnico alavesista no aportó pista alguna respecto a sus intenciones para el duelo de esta tarde en Castalia.
Más bien distribuyó a los futbolistas de forma aleatoria y, eso sí, exigió intensidad durante el partidillo. Como es habitual, Uribe estuvo encima de los jugadores en todo momento para tratar de que el equipo mantuviera la concentración y, sobre todo, tratase de acabar las jugadas en gol. Un partidillo en el que para completar un diez contra diez -los convocados son 18- también participaron el segundo entrenador Julio Bañuelos y el delegado Lluis Carreras.
El técnico albiazul, en cualquier caso, aguardará hasta esta tarde para desvelar cuál es su idea a la hora de sustituir al lesionado David Aganzo. Dado que el viernes insinuó que para dar entrada a Raúl Sánchez debería modificar el sistema, todo hace indicar que Wellington será el relevo o, en caso contrario, Igor Martínez.





