La presunta agresión se perpetró en los urinarios públicos ubicados en el primer tramo de la calle Olaguíbel, en la trasera del edificio central de Correos. A escasos metros de este equipamiento se encuentran la sede de la Subdelegación del Gobierno central en Álava y la Policía Nacional.
Durante el día, los aseos están vigilados por una persona, pero por la noche se cierran. Cuando el trabajador se disponía a abrirlos a primera hora de la mañana, se encontró con la puerta rota.
Aunque hasta el momento no han trascendido más datos sobre esta agresión sexual, la Policía autonómica baraja varias hipótesis. Entre ellas, la Ertzaintza no descarta que el agresor pudiera conocer con anterioridad a su víctima.







