Saltar Menú de navegación
Hemeroteca |

Sociedad

ENTRE MUJERES

BEATRIZ PETRALANDA|'DERRIBISTA'
«Cada edificio es un libro que hay que leer con atención»
Fue la primera mujer en Europa que se puso al frente de una empresa de derribos
28.10.07 -
Vota
0 votos

Cerrar Envía la noticia

Rellena los siguientes campos para enviar esta información a otras personas.

Nombre Email remitente
Para Email destinatario
Borrar    Enviar

Cerrar Rectificar la noticia

Rellene todos los campos con sus datos.

Nombre* Email*
* campo obligatorioBorrar    Enviar
«Cada edificio es un libro que hay que leer con atención»
EN EL TAJO. Beatriz Petralanda, entre escombros. / MIREYA LÓPEZ
-Usted, ¿qué es?, ¿'derribadora'?

-Nos llamamos 'derribistas'.

-Muy aplicable a muchas profesiones.

-Se puede derribar de muchas maneras.

Es una de las pocas mujeres con cargo en el mundo de la construcción vizcaína. Acaba de cumplir 50 años y derriba más para crear espacios que para quitar escombros. Se llama Beatriz Petralanda y se sabe el nombre del medio centenar de trabajadores que tiene a su cargo. Cuando va a las obras, viste casco, rojo. En el coche lleva un cepillo para sacudirse el polvo y otro para lustrar el calzado.

-O sea que estudió Bachiller.

-Sí. Llegué a la empresa en una situación de crisis, con un impagado que nos hizo temer por todo. Y, a base de tesón, salimos adelante.

-¿Qué derriban?

-Lo que sabemos. Hemos pensado en dedicarnos a otras cosas, pero... zapatero a tus zapatos.

-¿Cómo lo hacen?

-La técnica depende del edificio y su ubicación.

-¿Son distintos?

-Claro: urbanos, industriales, aislados, adosados a otros... Y depende de la estructura: de madera, metálica, de hormigón... Y del estado del edificio.

-¿Qué es lo más fácil?, ¿dinamitar?

-No. La tramitación es muy pesada.

-¿Por la dificultad de obtener explosivos?

-En los últimos quince años, los explosivos se usan en situaciones muy muy, pero muy especiales.

-¿?

-Ahora hay otros métodos. Antes, cuando no teníamos las retroexcavadoras...

-¿Retro...?

-Sí, son unas máquinas que llegan a 30 ó 40 metros de altura. Además, llevan unos implementos que lo hacen todo. Antes, en edificios de gran altura y aislados, se empleaba el explosivo. Ya no.

-Sabemos mucho de derribos, ¿no?

Esa bola pendular que golpea el edificio y lo va dañando.

-Prehistoria. Mi padre creo que llegó a usarla una vez. Ejecutamos...

-¿Ejecutan edificios?

-Es que nos miran mal. Hemos puesto un lema para la publicidad.

-Díganos.

-'Creamos espacios para el futuro'.

-Reinterpretando: 'Hacemos huecos'.

-El uso de explosivos es espectacular, pero después está la tarea, muy laboriosa, de desescombro.

-¿Meten una cuadrilla de hombres para esa tarea?

-Ahora usamos robots.

-¿Para?

-De demolición. Son teledirigidos. Llevan un mando como el de la PlayStation. Y son fundamentales para el trabajo penoso. Antes lo hacía el martillo neumático. Ahora los trabajadores que manejan el robot pueden hacerlo sentados en una silla. Esa maquinita hace el trabajo de tres o cuatro hombres, y sin riesgo.

Demolición selectiva

-¿Derribar es malo para la salud?

-Es peligroso. Pero nuestra empresa se caracteriza por la seguridad.

-Pero, ¿cuál es el riesgo?, ¿el polvo o una plaga?

-En edificios industriales, los residuos.

-¿Qué es lo más difícil?

-Cada edificio es un libro que hay que leer con atención: lo estudiamos y miramos cómo responderá.

-Le preguntaba por lo peor.

-Lo sé. Es cuando hay edificios colindantes que pueden verse afectados. Yo suelo insistir en que debemos hacer la demolición de forma que no molestemos a nadie. Y los primeros son los trabajadores, nunca deben correr riesgos.

-Le insisto: ¿lo más difícil?

-Acaso cuando son parciales.

-¿Hacen cirugía?

-Yo diría que sí. Tenemos unas herramientas, 'diamantadas', que cortan paredes para ampliar como si fuera queso.

-¿Podrían entrar en el Banco Central Europeo?

-Nos gustaría, pero es difícil. Derribamos en una ocasión uno de Bilbao y fue... ¿costosísiiiiimo!

-¿Qué hacen con el escombro?

-Una selección previa. Hacemos demolición selectiva. Lo separamos todo: mobiliario, hormigón, hierro, pladures, madera...

-¿Y con el hormigón?

-Lo valorizamos. Lo trituramos y sacamos áridos para pistas, rellenos... Hay mucho intrusismo. Hay quien lo tira en el primer huerto.

-Es un delito, ¿no?

-Sí, pero mientras no les pillen... Y es difícil que lo hagan.

-¿Siempre ha sido así?

-¿Qué va! Cuando aita empezó, pagaba por los edificios.

-¿Y eso?

-Era la posguerra y no había materiales para la construcción.

-¿Reciclaba?

-Sí. Se pensaba en lo que valdrían el derribo y los materiales. Pero no siempre se puede reciclar. A veces los edificios están en ruinas. Lo primero es la seguridad.

-Los juzgados también ordenan demoliciones.

-Sí. No hemos querido participar en los derribos de Cantabria. Es gente que ha dejado ahí mucho de su patrimonio. Da pena.

-¿Les ha pasado que vayan a derribar un edifico y los inquilinos no quieren salir?

-Muy raramente, incluso los ocupas se van.
Vocento
SarenetRSS