Pero si en Vizcaya el PNV se ha sumado a todos los partidos de la oposición para hacer frente común a Lakua, en Álava, el escenario es bien diferente. El pasado martes, las palabras de Mintegi encontraron la desautorización pública del diputado general, el peneuvista Xabier Agirre, quien le advirtió de que no hablaba en nombre del consejo de diputados. No sólo eso. Tras recordar que el PTS fue aprobado por unanimidad en el Parlamento vasco, dejó entrever que las contradicciones estarían más del lado de EA, ya que dirige la consejería de Medio Ambiente del Ejecutivo autónomo, que en el seno del Gobierno foral.
Sea como fuere, la postura del PNV vizcaíno supone un espaldarazo para EA al «ratificar» la posición defendida por Mintegi, como así lo manifestaron ayer fuentes de su formación. Lejos de entrar en polémicas, avanzaron que «no será muy difícil» alcanzar en Álava un consenso como el de Vizcaya. «Todos los partidos estamos a favor de las energías renovables, en concreto de la eólica, pero también de evitar sus perjuicios medioambientales», señalaron.
Nuevo plan
Ahora, como ya lo adelantó el diputado general, el Ejecutivo alavés va a desarrollar un plan que trace la estrategia energética de Álava para los próximos años. En este documento, según fuentes forales, se detallarán aquellas zonas que gocen de una protección medioambiental, pero también los emplazamientos donde se puedan construir infraestructuras como los molinos o los huertos solares.
Mientras tanto, el objetivo pasa por solicitar a Industria la paralización de los procesos administrativos abiertos en Cruz de Alda, Iturrieta o Arkamo. «Necesitamos un periodo de reflexión», señalaron fuentes de Medio Ambiente.









