Los hechos sentenciados, que reconocen los propios padres, se remontan al 27 de abril de este año que fue cuando la niña fue sorprendida caminando por el Parque de la Ribera. Presentaba equimosis de muy diversa data en antebrazos, muslos, muñecas y hombros, refiere el fiscal, «como consecuencia de los golpes que en días anteriores le había propinado su madre», así como una herida superficial de un centímetro en la mano derecha, «producto del amago de irle a cortar un dedo a la niña», agrega la Fiscalía.
Golpe con un palo
Desde que los acusados llegaron a España en compañía de sus dos hijos, obligaban a la menor a permanecer en el comercio que el matrimonio regenta en la capital riojana. De tal forma que, si no acudía al establecimiento, la madre le golpeaba con un palo, que llegó a romper en una de estas agresiones y que con posterioridad sustituyó por otro de mayor calibre.
A raíz de los hechos mencionados la menor quedó bajo el control de los Servicios Sociales de la Comunidad Autónoma, situación en la que permanece actualmente.






