
Agustín E.V., de 59 años, permanece en el hospital de Cruces, en Barakaldo, donde ayer declaró ante la Ertzaintza. Según relataron el lunes a este diario su esposa y algunos compañeros, Agustín recibió hacia las 23.45 horas del domingo una aviso de Radio Taxi para que recogiera a alguien a la altura de un club de alterne, en la calle Domingo Beltrán, en Vitoria. Allí se montaron dos individuos que le pidieron ir a Oñati. Sin embargo, al llegar a Eskoriatza le indicaron que entrara en un camino «porque tenían que recoger algo en un caserío o refugio».
Agustín se negó a subir una cuesta muy pronunciada por temor a que su coche se dañara y esperó a los «desconocidos» en la pista. Poco después, reaparecieron, le hicieron salir del vehículo y le propinaron multitud de golpes y patadas. Antes de huir en el taxi, observaron que el chófer se movía en el suelo y uno de ellos descendió del coche y volvió a patearle. Cuando recobró la consciencia, el herido logró llegar «a rastras» hasta la carretera y pidió auxilio a un camionero, que alertó a la Ertzaintza.
Según los médicos que le atendieron esa noche en el hospital de Arrasate, el taxista sufre «fracturas en la nariz y los huesos maxilares», así como múltiples contusiones en el cuello, la cabeza y el rostro. Ya en Cruces, se le practicó una intervención para suturarle los desgarros que presentaba en la cara. «Todavía no sabemos si tendrán que operarle otra vez», explicaba ayer a este diario Itxaso, una de sus tres hijas. En cualquier caso, su recuperación va a ser lenta», apuntaba Nieves.
Siguen en comisaría
Entretanto, sus dos presuntos agresores -dos vecinos de Vitoria identificados como A.G.F., de 50 años y J.D.O., de 21- permanecían anoche en la comisaría de la Ertzaintza en Bergara, a la espera de ser puestos a disposición del Juzgado de Guardia de esa localidad guipuzcoana. Los dos hombres fueron detenidos en la capital alavesa quince horas después del suceso. La investigación sigue abierta y todavía se desconoce el móvil de la paliza, ya que no le robaron nada.
Taxistas de Bilbao y Pamplona efectuaron ayer paros para rechazar la agresión y reclamar un «protocolo de seguridad», tal como habían hecho la víspera sus colegas vitorianos.









