
Amaya Hinojal charla con dos amigas en un banco, cerca del acceso a la biblioteca. Cursa tercero de Magisterio y si desdobla el mapa de Vitoria lo tiene crudo. Vive en Sansomendi, a una distancia considerable dentro de una capital de tamaño medio. «Vengo la mitad del camino en urbano y la otra mitad, andando. Tardo unos cuarenta minutos. Cojo el autobús cerca de casa y me bajo donde el parking de San Martín. Desde allí, a pie». ¿Cómo valora el hecho? «Hay mal transporte público para venir hasta el campus, y por supuesto que habría que mejorarlo. Y ya que están haciendo el tranvía, que fuese más accesible para los que vivimos lejos».
Gorka Iturtu, pamplonés y recién matriculado en Filología Clásica, siempre se desplaza en bici por Vitoria. Pero en la comparación que establece entre su ciudad natal y la capital alavesa, ésta sale perdiendo. Conoce las célebres 'villavesas' -los urbanos verdes de Pamplona- y nota la diferencia. «Allí hay más y también más frecuencias. Aquí, si no te mueves en bicicleta...».
Unai Gómez, que estudia tercero de Ingeniería Mecánica, es otro ciclista vocacional. «O así o andando, por nos gastar dinero...». Vive en San Martín y asegura que la mayor parte de sus compañeros también se mueven a lomos del sillín.
«Y ahora sin parking»
Alaiz Elizondo se queja por la parte que le afecta. Vive en un pueblo, Askartza, y para ella el coche no es un capricho. «A mí lo que me preocupa es que nos han quitado el parking». Iñaki Ruiz de Aretxabaleta, que le acompaña en la charla, reclama el 'abc' del urbano. «Si hubiera líneas más frecuentes, que llevaran a más sitios y no tendríamos que esperar tanto en las paradas... Tal como está el tema del aparcamiento en el centro y aquí sin el parking urge un medio de transporte ya».
Odei Landa tiene ganas de mediar en la conversación. «Lo que yo quiero es criticar el tranvía. Me parece una chorrada gastarse esa millonada pudiendo poner un montón de autobuses».
Íñigo Simón aguarda el urbano en la parada del paseo de la Zumaquera. «No suelo cogerlo mucho porque vivo en la zona de Hegoalde. El problema que le veo es el de los domingos, lo de los cuarenta minutos de espera».









