
FAMILIA RODRÍGUEZ PULIDO
EL CORREO ha querido dar respuesta a todas estas cuestiones a partir de tres supuestos reales. Tres unidades convivenciales -un soltero que vive solo, una familia numerosa y un matrimonio de jubilados- desnudan sus cuentas a este periódico y reflexionan sobre el nuevo mapa fiscal de la ciudad, definido por el equipo de Gobierno socialista y su 'socio preferente', el PNV.
El resultado: el Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI) sigue levantando ampollas, las familias numerosas sienten que el acuerdo «se olvida» de ellas y la «fuerte» subida del agua es también motivo de polémica. Y ello pese a que, aplicadas las diferentes subidas, la pérdida de poder adquisitivo de una familia de clase «media» no será desmesurada.
JOSÉ RODRÍGUEZ Y Mª ESTRELLA GARCÍA
Matrimonio de jubilados
«El IBI nos sube 40 euros, es un atraco»
A José Rodríguez y a María Estrella García -jubilados desde hace 28 y 12 años, respectivamente- el IBI les trae por la calle de la amargura. De entrada, poseen dos viviendas -una en la calle Honduras; la otra, en Lakua-, pero entre sus propiedades también figuran dos plazas de garaje y un panteón en el cementerio de El Salvador. Los cinco recibos les han supuesto este año un total de 862,43 euros, que en 2008 se verán incrementados en un 5%. O lo que es lo mismo: su contribución al erario público en concepto de IBI será 43,10 euros mayor.
«Es un atraco. No se entiende que la gente tenga que pagar 400 euros por un piso que ya ha pagado y que necesita para vivir. Y, encima, sigue subiendo año tras año». Con todo, lo que de verdad indigna al matrimonio es el cúmulo de despropósitos que, a su juicio, rodea el gravamen de las segundas viviendas. Y eso que el Ayuntamiento reducirá en 2008 a la mitad el recibo de IBI a los propietarios de casas vacías que decidan integrarlas en el programa de alquiler social del Gobierno vasco, Bizigune. «¿Y cómo ampararán a los dueños?», se preguntan José y María Estrella. «Nosotros ya pusimos el nuestro en alquiler. Nos lo dejaron destrozado y, además, los inquilinos se marcharon sin pagar», denuncian.
El matrimonio entiende una subida de impuestos con arreglo al IPC -la acordada para las basuras, el impuesto de circulación o las instalaciones deportivas- y considera, por el contrario, que el Ayuntamiento se ha quedado «corto» a la hora de gravar el consumo desmedido de agua. «Lo suben un 7,7% a todo el mundo, sin tener en cuenta los niveles de consumo. La escasez de agua es un problema serio, pero no pueden criminalizar a las familias. Lo lógico -apuntan- es que se penalice sólo a quien despilfarre y no que paguen justos por pecadores».
Aprobadas ya las nuevas ordenanzas fiscales en un momento económico «malo», a José y a María Estrella sólo les queda el recurso de la pataleta y la llamada de atención al Ayuntamiento. «Todos los ciudadanos pagamos impuestos pero, a la hora de la verdad, los únicos que se benefician del dinero público son los vecinos del centro. Nosotros, desde luego, nos sentimos abandonados».
J. M. RODRÍGUEZ Y LOLI PULIDO
Padres de tres hijos menores
«Se ha olvidado a las familias numerosas»
«Una vez más, el Ayuntamiento se ha olvidado de las familias numerosas». Loli Pulido -casada y madre de tres hijos de 13, 11 y 9 años- sabe bien de lo que habla. «¿Qué existen bonificaciones? Sí, pero sólo el 2% de las familias numerosas puede acogerse a ellas porque están pensadas para niveles de renta tan asistenciales que se alejan por completo de la realidad».
Ella y su marido viven en un piso de protección oficial en Zabalgana por el que pagan una hipoteca de 600 euros al mes y un recibo del IBI que supera los 110 euros. «Igual que un soltero que vive solo y puede disfrutar de una casa entera para él», ironiza. Lo mismo le sucede con el impuesto de circulación. «Si yo tengo un monovolumen -por el que pago 110 euros- no es por capricho, sino por necesidad», continúa. El Ayuntamiento, en cambio, no parece entenderlo de esta manera y a Loli le hierve la sangre. «Los niños son el futuro de cualquier país y la Administración no hace nada por fomentar la natalidad». A pesar de su enfado, esta madre de familia numerosa no se deja llevar por la autocomplacencia. «Está claro que la subida de los impuestos nos quitará poder adquisitivo, pero ser madre lo compensa todo con creces», asegura. Aún así, Loli censura el momento elegido por el Ayuntamiento para subir los impuestos. «Llevamos un año fatídico. Suben las hipotecas, el pan, la leche y hasta las conservas. ¿Qué les costaba haber esperado un año más?».
BITTOR ROMÁN
Soltero
«El incremento es razonable»
245,43 euros. Ésta es la cantidad que Bittor Román -33 años, soltero, recepcionista de un hotel de cinco estrellas- ha tenido que desembolsar este año en concepto de impuestos y tasas municipales. La cuarta parte de lo que han abonado, por ejemplo, José y María Estrella. «Yo pago muy poco porque no tengo propiedades. Sólo un piso de 41 metros cuadrados en la calle Zapatería, que me compré hace un año y medio», expone.
No necesita más y, por ello, Bittor defiende vehemente que «quien más tenga, más pague». «Es lo más justo. Si una persona tiene dos casas y una de ellas la mantiene vacía, lo lógico es que le cobren por ello. Se entiende que el que tiene dos pisos, vive muy bien y, por lo tanto, puede costear ese patrimonio», expone.
En este sentido, Bittor juzga «razonable» la subida de impuestos aprobada el miércoles en el Ayuntamiento. «A fin de cuentas -explica-, sólo el IBI y el agua suben por encima del IPC. Si somos capaces de gastarnos ocho euros por un cubata, ¿no vamos a serlo de pagar 15,65 euros de agua al semestre?», se pregunta.
Ahora bien, lo mismo que se muestra comprensivo con las subidas pactadas en el nuevo plan fiscal, Bittor confía en que el dinero recaudado se reparta después de manera «equitativa» por la ciudad. «Al Casco Viejo le hace falta», recuerda.









