
35 expositores han viajado desde 15 regiones españolas para mostrar en la capital alavesa sus mejores productos elaborados artesanalmente. Embutidos, quesos, repostería, vino, orujo, caramelos y plantas medicinales son algunos de los manjares que se pueden degustar hasta hoy en el polideportivo vitoriano. «Son los sabores de siempre con el sello de calidad, que es lo que nos avala. Y la relación calidad-precio es muy asequible», asegura Domingo Sáenz, del Departamento de Gestión e Imagen en Expo 21, la empresa que promociona este mercado itinerante.
Emilio Alonso atiende a cada cliente ataviado con una impecable bata blanca. Este vendedor de embutidos elaborados en la localidad vallisoletana de Carpio del Campo explica los beneficios del buen chorizo y salchichón. «No tienen química y bajo un estricto certificado sanitario», describe.
Adrián tan sólo tiene 3 años, pero ya sabe lo que más le gusta. Con la ayuda de su padre Rodrigo no duda en coger del mostrador una rodaja de chorizo. «Está muy bueno», acierta a decir. Su progenitor es un habitual del Mercado de las Viandas y ya tiene hecho el plan para la tarde. «Primero daremos una vuelta por los puestos y, luego, compraremos algo. Son alimentos artesanales y eso me da confianza», reconocía.
Cultura de orujo
Los hermanos Castrejana conversaban sobre la mejor manera de tomar el orujo. «Hay que beberlo a cinco o seis grados, nunca menos, y se debe dejar en la boca para saborear las esencias», explicaban Julián e Ignacio, propietarios de la empresa riojana Destilerías Don Matías. «Destilamos el orujo de una forma artesanal en un alambique de cobre. La materia prima son orujas de uva, procedente de viñedos de Rioja Alta. El aguardiente que resulta se mezcla con una selección de hierbas, café o miel; pero siempre que sean productos naturales», precisan los dos hermanos.
Sin dudarlo, echaba en un pequeño vaso un poco de orujo de néctar y daba a probar a quien gustase. «Aún no hay cultura de orujo, como lo puede haber del vino. Pero poco a poco se irá conociendo», auguraban.









