Según interpretó Erkoreka en una entrevista a la radio pública vasca, el objetivo de esta estrategia sería «reforzar» la imagen de Juan Carlos I en un momento de «cierto cuestionamiento público» de la Monarquía haciéndole protagonizar lo que se ha presentado como «un gesto enérgico y valiente para poner las cosas en su sitio en la esfera internacional». En este mismo escenario enmarcó la reciente visita de los Reyes a Ceuta y Melilla.
Algunos partidos de izquierdas se desmarcaron del apoyo mayoritario al Monarca. Joan Ridao, portavoz parlamentario de ERC, calificó de «impropia» la «salida de tono» del Rey, cuya reacción fue cuestionada también por Izquierda Unida, EUiA y el diputado de Los Verdes Francisco Garrido, adscrito al PSOE, que acusó al soberano español de «sobrepasar» su función constitucional.






