
El conocido líder vecinal, yerno de la víctima, fue detenido por la Ertzaintza dos días después del asesinato. En sus pesquisas por aclarar los hechos, los agentes encontraron en su asador 1.950 euros en billetes escondidos detrás de un calentador. Algunos de ellos estaban impregnados de sangre de Pilar Achaerandio, según las pruebas científicas. Al igual que cuando fue arrestado, Talegón mantuvo su inocencia en el interrogatorio al que fue sometido el primer día del juicio.
En la vista de ayer, el tribunal popular que le juzga escuchó la versión del instructor de la investigación. El policía subrayó que el imputado hizo todo lo posible para despistar a la Ertzaintza y ocultar pruebas que le pudieran inculpar. «Por ejemplo nos intentó dar una ropa que no llevaba» el día del crimen. La camisa, al igual que el objeto con el que se golpeó a la mujer, nunca han aparecido. Talegón aseguró que se cambió la camisa porque se había manchado de hollín cuando limpiaba el horno del asador.
El jefe de la investigación también desveló un dato de la inspección realizada por los agentes el 9 de agosto en el local que regentaba el acusado. Cuando los agentes se acercaron al calentador, Talegón les advirtió de que tuvieran cuidado porque «es eléctrico, ahí hay humedad y os puede dar corriente». Minutos después, los uniformados encontraron tras el aparato el dinero «envuelto en papel de aluminio». Al ser preguntado sobre el hallazgo, el hostelero «se encogió de hombros» y dijo que había tirado la camisa «en una papelera de la calle Francia». La Ertzaintza nunca la encontró, como ratificaron durante la vista otros compañeros del instructor.
El responsable policial recordó lo que, bajo su punto de vista, demuestra las «contradicciones» en las que incurrió el imputado. A modo de ejemplo, señaló que en una primera declaración en comisaría dijo que «era solvente», aunque en un segundo interrogatorio admitió que tenía «dificultades económicas».
«Excesivo orden»
El coordinador de las pesquisas admitió, a preguntas de la defensa, que la Ertzaintza centró la investigación en Talegón porque el autor del crimen «era alguien conocido por la víctima». Y todo ello, como confirmaron otros policías más tarde, a pesar de que ni en la casa de la fallecida ni en los billetes encontrados en el asador «había huellas» del hostelero.
A su juicio, el autor de la brutal agresión golpeó «con fuerza y hasta nueve veces» a la víctima. Utilizó «una maza o un martillo», y llevaba guantes de látex «como los encontrados en el asador», que fueron analizados pero que, al parecer, no fueron utilizados en el crimen de Achaerandio, porque en ellos tampoco aparecieron huellas.
El jurado popular también escuchó los testimonios de otros seis agentes de la Ertzaintza, que tomaron parte en la inspección realizada en el piso de Pilar Achaerandio. Como señaló el coordinador de la investigación, todos coincidieron en que la vivienda «no tenía la puerta forzada, ni la caja fuerte, ni había signos de lucha». Uno de los uniformados no ocultó su extrañeza porque en la casa de la calle La Paz había «un orden excesivo» a pesar de lo ocurrido.
Ramón Talegón se enfrenta a penas de 22 a 25 años de prisión por un delito de asesinato, mientras que la defensa solicita su absolución. La vista oral, que acabará el viernes, continúa hoy con la declaración de nuevos testigos.
i.cueto@diario-elcorreo.com









