El juicio contra Ramón Talegón, un empresario de hostelería acusado de asesinar el 6 de agosto de 2006 en Vitoria a su suegra, Pilar Achaerandio, ha cumplido hoy su tercera jornada, centrada en la situación económica del acusado, ya que la tesis de la acusación es que Talegón mató a su suegra para robarle dinero con el que solventar estas dificultades. De hecho, se encontró en el asador el dinero supuestamente robado del domicilio de la víctima, escondido tras un calentador y con restos de sangre.
Varios testigos carniceros que le servían al asador han confirmado hoy que Talegón les debía dinero, pero también han coincidido en que sus retrasos en los pagos entraban dentro de lo que se puede considerar normal.
Otros testigos, una pareja a la que Talegón debía pagar la reforma de la casa, confirmó que les debía cinco mil euros, pero ya les había pagado veinte mil anteriormente.
El mismo día del asesinato, esperaba negociar la venta del asador, por unos 150.000 euros, tras haber pedido inicialmente 240.000.
El juicio seguirá mañana, con la declaración de más testigos y los peritos.
La mujer, de 75 años, fue hallada muerta en su vivienda de la calle de La Paz de la capital alavesa por un familiar que encontró a la anciana en el suelo de su habitación, con golpes en la cabeza. Ramón Talegón, casado con una de las hijas de la víctima y propietario de un conocido horno asador en el Casco Viejo, fue detenido por la Ertzaintza dos días después de la aparición del cadáver.









