Los forenses detallaron que la víctima tenía nueve heridas, pero que dos de ellas eran «mortales de necesidad». El ataque provocó una «gran fractura craneal con hundimiento» que precedió a una enorme hemorragia. La causa de la muerte fue un traumatismo craneoencefálico «muy severo». Los expertos mostraron fotografías de la autopsia que el acusado, Ramón Talegón, miró con interés desde el banquillo.
Los forenses hicieron hincapié en las manos de la víctima, manchadas de sangre porque «se las llevó a la cabeza». «No se defendió, las tenía intactas», agregaron. Esos dedos, que la Ertzaintza envolvió en unas bolsas al encontrar el cadáver, pueden resultar claves en el juicio. Los médicos retiraron los restos que había debajo de las uñas, donde los abogados que acusan a Talegón esperan demostrar hoy que había «fibras de su pantalón».
Al mismo tiempo, una forense mostró una imagen en la que la fallecida tenía en una mano «cabellos canos» que fueron analizados después por otros expertos. Eso inquietó a los espectadores del juicio, dado que Talegón tiene el pelo blanco. No obstante, también es cierto que la propia víctima tenía 75 años y «nunca se teñía», según sus familiares.









