
El estallido tuvo lugar a las 2.25 horas de la madrugada. Los terroristas, que no avisaron con anterioridad, colocaron el artefacto en el alféizar de una de las ventanas de la Inmobiliaria Morrazo, a sólo cien metros del Ayuntamiento de Cangas.
La explosión, que se oyó a un kilómetro de distancia, despertó a todo el pueblo. Además de destrozar la fachada, el interior y el mobiliario de la oficina, provocó graves desperfectos en la cercana cafetería 'Casablanca', que en esos momentos se encontraba cerrada, y en tres inmuebles de las calles Félix Ozámiz y Xoán de Cangas, que sufrieron roturas en ventanas, puertas y falsos techos a cuenta de la onda expansiva.
Los bomberos y policías personados en la zona, tras comprobar la gravedad de los daños, procedieron a desalojar a los vecinos de las viviendas más afectadas, entre ellas a una pareja de ancianos y a una familia con niños, que fueron realojadas en un hotel y en casas de familiares.
Hasta el lugar de los hechos se desplazó un equipo de policía científica y otro de TEDAX de la Guardia Civil para recuperar los restos del explosivo que puedan aclarar la autoría del atentado. No obstante, todas las investigaciones apuntan al grupo independentista Resistencia Galega, el más activo en la zona en los últimos meses.
El delegado del Gobierno en Galicia, Manuel Ameijeiras, señaló que las primera hipótesis de trabajo señala a los independentistas, si bien advirtió que es muy pronto y que será necesario esperar a que las fuerzas de Seguridad precisen la composición de la bomba y el explosivo usado por los terroristas. Aseguró que, a pesar de la potencia de la explosión, el artefacto era de fabricación casera y confirmó que, a diferencia de otras ocasiones, no hubo aviso previo.
Desde Bilbao, el titular del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, apuntó también a los conocidos grupos radicales de la zona y recordó que existe un «repunte de la actividad» de estos colectivos independentistas gallegos. No obstante, el ministro se mostró cauto y aseguró que la investigación continúa abierta y que no se descarta por el momento ninguna otra hipótesis.
Octavo del año
Resistencia Galega ya ha colocado otras bombas de poca capacidad destructiva. El último artefacto, abandonado hace seis meses, estaba montado en el interior de una olla a presión y fue detonado bajo control por los artificieros de la Policía. Junto a la olla se encontró un panfleto firmado por este mismo grupo terrorista.
Este atentado es el octavo con bomba que se produce en Galicia desde principios de este año. Tres de los artefactos fueron desactivados o detonados de forma controlada por las fuerzas de Seguridad y los otros cinco explotaron, aunque en ninguno de estos casos se produjeron daños personales y los materiales no resultaron de gran consideración.








